

Junto a la Madre, engrandezca nuestra alma al Señor, anunciando lo Bueno, lo Bello y lo Verdadero, para su mayor Gloria y la salvación de las almas.

Célula Básica
Cuando jóvenes escuchábamos y repetíamos convencidos que la familia es la célula básica de la sociedad, pues esta no puedo sino fundamentarse en la primera y cuando ella está en riesgo toda la sociedad lo está, en todos sus aspectos. Por ser célula fundamental no hay aspecto en que no influya, la educación, la moralidad, la economía, la política. Cuando la familia esta fuerte esta fuerte toda la sociedad.
Hemos visto como en nuestra Patria ella ha sido atacada y con ella el orden social, no es casual que hoy nos encontremos en una sociedad donde la corrupción, la infidelidad, la droga, la violencia están al orden del día y no es sino causa principal la familia.
Alguien pensará, y con razón, quienes ganan con destruir el orden social, debemos contestar que solo aquellos que adoran al dinero como su dios y señor, son los que buscan ardientemente esta destrucción. Pero a ellos se suman los que desean a su vez, por el odio a Cristo y la sujeción al padre de la mentira, los que ven en la familia el recuerdo de la obra creadora de Dios y el orden social cristiano.
Es que la familia basada en el matrimonio no es una construcción, ni lo es el sexo del hombre sino que es algo brota naturalmente, porque el hombre desde su concepción es hombre o mujer, lo dice su genética, desde los primeros instantes en el seno materno. Lo proclaman luego las ecografías y por último lo aseguran los obstetras al momento del nacimiento. Y varón y mujer forman el matrimonio de orden natural, porque ambos se complementan de modo admirable en todos los órdenes de su vida, aquello en que es débil el hombre es fuerte la mujer y a la inversa en la debilidad de la mujer es la fortaleza del hombre y ambos son llamados a la entrega en el verdadero amor que tiene por premisa la donación.
Desde hace casi un siglo, a nivel mundial, la donación del amor ha sido proclamada como anatema por el mundo moderno y comenzó a proclamarse el egoísmo como clave para las relaciones humanas, la autoestima del varón y de la mujer. La libertad de ambos fue además acompañada con una avanzada del consumismo que creo necesidades donde nos las había y que promovió la desigualdad, promoviendo además que los sueldos no alcanzarán y que las mujeres salieran del hogar y con ello se privilegio la campaña llamada “pro derechos de la mujer” que en realidad era la desnaturalización de la mujer y el avasallamiento sobre su dignidad, moviéndola incluso a la esclavitud de su liberación. Aclaremos que no estamos en contra que la mujer trabaje ni sea profesional, de lo que si estamos en contra es cuando se asume eso de una manera egoísta olvidando su vocación de esposa y madre, como lo estamos cuando el hombre cegado por el deseo de progreso material o social olvida su vocación de esposo y padre. Una vida que merece ser conocida es la de Santa Gianna Beretta Molla, admirable mujer, profesional, esposa y madre.
Junto a esta supuesta libertad femenina se promueve una libertad sexual que promueve al hombre a una terrible esclavitud, de la que no siempre es consciente, y en la que toda su dignidad de persona es reducida y se convierte a sí mismo en esclavo de sus pasiones. Toda autorregulación es interpretada como “represión”, palabra que paso a integrar el diccionario de las prohibidas en el mundo liberal y moderno. Esta supuesta liberación trae consigo la infidelidad como algo normal habitual y hasta bueno y recomendable. La infidelidad destruye la familia y la libertad sexual transforma el basamento las relaciones no en un amor profundo y solido, sino en la fragilidad del colchón.
Y el egoísmo hace que los esposos no piensen en dar vida como lo hicieron nuestros padres y abuelos, por eso las campañas contra la natalidad promovida desde los grandes imperios económicos han tenido buena recepción y consecuencias funestas para las sociedades, incluso en el orden económico. Es conocido que a raíz de la crisis sumada a la falta de personas activas fundamentalmente por este desfasaje poblacional en Europa se esta discutiendo el aumento de la edad jubilatoria, el otro día alguien se jactaba de que en nuestro país no esta ocurriendo esto lo que no se da cuenta o lo oculta con toda malicia es que todas estas leyes anti familias que están promoviendo en la Argentina tienen por destino este drama económico de la previsión social.
Deciamos que la autoregulación de las pasiones o, para mejor decir, el señorio de sí mismo y la primacia de la voluntad sobre las pasiones es tomada como represión en sentido absolutamente negativo y también es asi considerada toda regulación social y en especial aquellas que deben hacer los padres con los hijos en pro de su propio bien. De modo que se hecho por la borda todo sentido bueno y digno de autoridad y en cambio se promovió la anarquía en el hogar poniendo no por nobles razones, a los hijos contra los padres y enfrentándolos en una lucha sin cuartel o poniendo a los padres en un lugar que nos le corresponde por su misión que olvidan y por supuesto todo esto sin el verdadero amor que desea el bien y que solo se madura en la verdad y en el dolor del aprendizaje para el cual mama y papa son los principales artífices. Esto ha allanado el camino para la siembra del horror de la droga, de la violencia, de la promiscuidad, etc.
La familia esta hoy atacada y con ella la sociedad toda, si no le damos el verdadero lugar que ella tiene y que ella ocupa en la sociedad, es la celula básica y si ella esta enferma toda la sociedad lo está.
Por eso es que repetimos hoy aquellas palabras que supo publicar en esta columna el querido Padre Carlos con ocasión de la marcha por la familia en 1986 frente a la ley de divorcio cuyas consecuencias tenemos a la vista:
«Pido a la Santísima Virgen ilumine a todos los que formamos la comunidad Parroquial de manera que no haya nadie confundido en cosa tan importante y de principios, como es la familia. Pido también, que no haya uno que siendo católico, llevando en sí la marca del Bautismo, llegue a afirmar algo que atente contra esa fe que dice profesar.
No hace la Iglesia presión, no hace la Iglesia política cuando defiende los principios irrenunciables de su doctrina. Ella está en lo religioso, no es vulgar ideología. Ella servirá hasta el fin la Verdad que no podrán destruir las fuerzas del mal»
Supla la gracia la deficiencia de la pluma
Marcelo Eduardo Grecco
Director
Versailles, junto a la Virgen de la Salud,
11 de julio de 2010
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