

Junto a la Madre, engrandezca nuestra alma al Señor, anunciando lo Bueno, lo Bello y lo Verdadero, para su mayor Gloria y la salvación de las almas.

Intentaremos, ahora, una pequeña crónica de lo ocurrido en Corrientes en ocasión del X Congreso Eucarístico Nacional.
Pudimos ir palpitando con los Correntinos el gran acontecimiento que estaba por desarrollarse en esa ciudad. Edificios públicos y casas particulares embanderadas con los colores Patrios y Papales, como también algunas con la bandera del Congreso. «Un acontecimiento histórico» decían dos personas que caminaban por la Plaza frente a la Iglesia Catedral, esta lucia totalmente renovada y el Martes por la tarde Monseñor Castagna celebro la Misa de reinaguracion.
Diez mil personas habían preparado el acontecimiento en el silencio de la oración y adoración, como lo revelara el Arzobispo en la Misa de despedida, cuatromil ochocientas familias han dado alojamiento a mas de trece mil personas, participantes del Congreso y tres mil servidores, en su mayoría jóvenes que han actuado en esos días de una manera admirable, cuidando todos los detalles. Hemos sido testigos que quienes, en el Arzobispado, organizaban todo lo referente con la recepción de las delegaciones de congresistas y peregrinos. Han trabajado denodadamente sin ni siquiera hacer lugar al sueño, venciendo al tiempo que los devoraba y a las fallas de otras diócesis, para tener todo listo y en tiempo. Asimismo los colaboradores de las distintas Parroquias, que recibían las delegaciones, se destacaban por su actitud de servicio y su caridad para con los congresistas y peregrinos eran realmente admirables, siempre la sonrisa y el buen trato, además de tener lista las distintas comidas y un servicio ejemplar de caridad cristiana.
El Miércoles por la mañana Corrientes despertó distinta, ya se palpitaba el Congreso. Por la mañana llega el enviado de Papal el Cardenal Julio Cardenal Terrazas Sandoval, Arzobispo de Santa Cruz de la Sierra. Su paso por la ciudad no paso desapercibida, las sirenas de la comitiva se hacían sentir a su paso y no era para menos si consideramos que el enviado del Papa hace las veces de él, como lo expresa la Bula Pontificia, podemos decir, entonces, si el Papa es él «Dulce Cristo en la tierra», el Cardenal Terrazas es «el dulce Cristo en Corrientes».
Por la noche comenzarón las actividades en el Campus Universitario, con la recepción oficial del enviado Papal y la Santa Misa, que finalizó alrededor de las 23:30 hs. Mientras seguían llegando las delegaciones, las que no cesaron de hacerlo hasta el Sábado.
El Jueves ya el clima era distinto, se palpaba la oración. De hecho en las Parroquias había adoración y varios Sacerdotes ofrecían la Misericordia de Dios en el Sacramento de la Confesión, esto se viviría todos los días del Congreso.
Mientras tanto a hora muy temprana los Congresistas habían comenzado a trabajar en los talleres de las distintas áreas temáticas y por la tarde trabajaban en los centros de interés, en estos lugares se adoraba el Santísimo y se rezaba la Liturgia de las horas. Por la noche se celebrará la Misa en el Campus de la Universidad (Jueves presidió el Cardenal Bergoglio y el Viernes Monseñor Miras), luego de la cena en las distintas Parroquias había actos «culturales» en distintos lugares de la ciudad. El día Sábado presidió la Misa central el Nuncio Apostólico Monseñor Bernardini, quien en su homilía dio una catequesis sobre el don de la Eucaristía, llamando la atención a los seminaristas sobre su vocación y a los Sacerdotes sobre la necesidad de su cercanía con la Eucaristía. Dijo enfáticamente Monseñor Bernardini: «Queridos Padres: no dejen sola la Eucaristía en sus Iglesias, entonces la Eucaristía no los dejará solos.¡ Vivan su Sacerdocio!».
Luego se hizo la Procesión solemne con la Sagrada Forma, y ante su paso las rodillas cayeron en tierra, dando pleno testimonio de nuestra Fe en la presencia Real y Verdadera de Cristo. Cristo Rey pasaba en su trono. ¡Alabado y Ensalzado sea el Santísimo Sacramento de la Eucaristía!.
El Domingo el enviado Papal celebro la Misa de Clausura y luego el Arzobispo de Corrientes dio el envío a los Congresistas y Peregrinos, tras lo cual en adoración del Santísimo Sacramento se le consagro la Patria, entonando el tradicional canto «Cristo Jesús».
Por lo que significó quisimos dejar para el final los acontecimientos del Sábado por la mañana. Cietamente si queremos adorar plenamente a Cristo debemos aprender de Ella, la Dulce Madre del Verbo Encarnado, «la Mujer Eucarística», como la llamo Juan Pablo II, es Ella el camino seguro al Hijo. La Devoción a María conduce indefectiblemente a Cristo. Aquella devoción sencilla del pueblo hacia la Madre de Dios, si es rectamente educadam no puede menos que conducirle al amor a la Eucaristía.
Entonces, decíamos, el Sábado por la mañana fue muy especial. Llegó a Corrientes la imagen original de la Virgen de Itatí, y el calor climatico fue superado en el Campus, por el amor de hijos que recibían a su Madre. Efectivamente, toda Corrientes y todo el país, recibio a la Madre de Dios, bajo esta hermosa advocacion: «Hoy Itatí, mañana Luján, Fátima, Lourdes, la Meced..., siempre la Madre De Cristo» supo rezar quien conducia el evento. Remarcando que el amor es a María, Madre de Dios y Madre nuestra. Luego la oracion del Laudes, la homilía de Monseñor Castagna y fimalizó con la partida de Virgen a su Santuario en Itatí y los fieles la saludaron con muchisimo amor. No falto, a su paso, el ruego en voz alta, ni los pañuelos, ni los tradicionales Sapucay Correntinos, ni, por supuesto, las lágrimas de aquellos emocionados devotos de María, fue allí que entre lágrima y lagrima nacieron estos miseros versos:
Virgencita de Itatí,
Estas lágrimas son por Ti,
Por mis miserias
Causas de tu sufrir.
Lágrimas de dolor,
Lágrimas de emoción,
Que se hacen oración,
Por la dulzura de tu amor.
Por la Iglesia y el Papa,
Por los Pastores y la Patria,
Por la familia y amigos.
Se eleva nuestra oración
Pidiendo Tu compasión
Sabiendo de tu amor.
Y en Ti al Señor,
De los reyes el Rey,
De los amores el Amor.
¡Rey de mi corazón,
Señor de mi existir,
Guia de mi vivir!
Virgencita de Itatí,
Estas lágrimas por ti,
Se elevan por tu amor
A Jesús Nuestro Señor.
Marcelo Grecco
Versailles, 8 de Septiembre de 2004
Fiesta de la Natividad de la Sma. Virgen
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