Junto a la Madre, engrandezca nuestra alma al Señor, anunciando lo Bueno, lo Bello y lo Verdadero, para su mayor Gloria y la salvación de las almas.

Mayolica

Del Dolor A La Reflexión

Marcelo Eduardo Grecco

¿Podemos describir lo que sentimos? Ciertamente no. Hay demasiado dolor en nuestro corazón de joven que peina ya alguna cana, que late hace dieciocho años junto a preadolescentes y adolescentes en el apostolado con ellos y que tiene una relación muy especial con ellos. Nos duele ver tantas vidas que se apagan, nos duele ver tantas almas en «peligro de condenación». Sí, peligro de condenación y esto, como católicos, es lo que más nos preocupa, pues es misión primera de la Iglesia la salvación de las almas.

El treinta de Diciembre muchas familias fueron partidas por el dolor. Nosotros no experimentamos ese dolor por alguien cercano pero estamos igual de quebrados cuando vemos que en el barrio que amamos en una noche se velaron ocho chicos y que otros tantos en los alrededores, dolor al saber que son jóvenes y niños los que han padecido y muerto.

Sentimos igual dolor cuando leemos en «La Nación»: «Mueren once jóvenes por día en hechos violentos»; dolor cuando los vemos tirados por la calle los Sábados o Domingos a la mañana o cuando observamos y escuchamos sus conductas, cuando los observamos abandonados en las plazas viviendo la amistad de la droga o el alcohol. Manadas de chicos solos....... ¿Ovejas sin Pastor? Será la pregunta desde la Fe.

Dolor porque vemos a todos muy ocupados en plantear culpas, verdaderas, en lo penal, civil, político, pero no ven o no quieren ver las causas más terribles de estos males y de otros tantos que permanecen ocultos porque no conmocionan tanto.

Nadie duda que en la Argentina hay todavía jóvenes sanos que saben divertirse y estar alegres sin necesidad de recurrir al alcohol o la droga, sin necesidad de ir a boliches donde toda clase de perversidades se cometen y ya no en lugares ocultos sino a la vista y con la complicidad de todo el mundo. Hay jóvenes capaces de ser verdaderamente jóvenes. Los hay, pero tengamos atención que ellos también están en peligro porque el «espíritu esta dispuesto pero la carne es débil», y cada uno de nosotros puede dar testimonio de la propia debilidad.

Nadie quiere jóvenes tristes, pues parafraseando lo que siempre nos decía el Padre Carlos: «un joven triste es un triste joven». Pero, ¡cuidado!, ¿De que alegría hablamos? ¿De la del mundo, que es ficticia y vacía la vida o de la alegría verdadera que proviene de la Gracia,  de la diversión pura y sana?

A nadie le queda duda que la familia destruida y la negación de la autoridad y los limites, la presión social de los medios, son causas de lo que estamos viviendo. Y no olvidemos la adoración del becerro de oro que promueve las mayores perversiones con el único objetivo de ganar dinero.

¡Que difícil es para una familia poner limites a sus hijos adolescentes! ¿Cuantos padres que temen al mundo y a la sociedad prostituida y en vez de hacerle frente se conforman con ella? Leemos en «La Nación» «"Existe una falta de firmeza en la familia con la crianza de los hijos", puntualizó Cándido Roldán, especialista en medicina de la adolescencia, profesor de la Universidad del Salvador y asesor de la Organización Mundial de la Salud. "La familia dejó de ser el referente en el crecimiento y el desarrollo de los jóvenes, pero además el Estado ha resignado funciones que debería cumplir", añadió.»

Me parece muy importante lo referente a la familia, que se confirma cuando leemos que había jóvenes entre 11 y 15 años solos en el fatal recital. Ciertamente, pronunciar la palabra «No» hoy se hace muy difícil. Hace veinte años nos vienen  planteando que decir «No» es traumatizar, que dar ordenes es retrogrado y totalitario. Estamos siendo testigos de sus consecuencias.

Los totalitarios de la falsa libertad y de la transgresión se llevaron las vidas de muchisimos jóvenes, en la droga y el alcohol. Uno de ellos hace poco al morir un amigo por sobredosis dijo "estoy cansado de que se mueran todos al lado mío por lo mismo", ¿Aadmitió que  era uno de los  grandes  promotores de todo eso? Por supuesto que no .

Repito, también este nuevo totalitarismo o el de siempre se ha cobrado no solo vidas sino almas de muchisimos jóvenes que alejados de Dios buscan consuelo y alivio donde no lo hay, pues solo Cristo ha afirmado con su Muerte y Resurrección "Vengan a mi los que están agobiados que yo los aliviare".

¿Nuestros jóvenes saben el sentido de su vida? ¿Se lo predicamos?......

Me preocupa muchisimo lo que paso,  pero me duele más lo que sigue pasando y lo que seguirá pasando sino somos capaces de emplear nuestras fuerzas y comenzamos a ser una "columna de verdad" en medio de nuestros jóvenes, sino comenzamos a cumplir la mision que como Iglesia tenemos encomendada.

La oración será el camino, la Palabra y el Magisterio de la Iglesia enseñado sin dobleces en la familia, en la escuela católica, en las Parroquias, en el púlpito, en la vida diaria de cada uno de nosotros, a pesar de las difamaciones, de los ataques, de los insultos, de las persecuciones. Predicar la verdad y solo la verdad, no conformarnos con el mundo.

A los que sean padres que la gracia de los Sacramentos los fortalezca para que puedan ser fuertes en las decisiones, aun ante las presiones del mundo y la sociedad. No claudiquen aunque más no sea en definir la forma de celebrar un cumpleaños hasta las conductas con los/as novias. no teman que muchas veces «NO» aunque los que los "expertos mediaticos" dicen que les puede causar un daño, quizas es un favor que con el pasar de los años será reconocido, que la prudencia sea la virtud que los ayude en su hermosa tarea.

A los Pastores no teman en predicar la verdad, hermoso es la parte de la ceremonia de ordenación cuando el Obispo afirma "Cree lo que lees, predica lo que crees y vive lo que predicas".

A los Catequistas y dirigentes, escuchen al Santo Padre y la predica que hace a los jóvenes, sin dobleces, sin mentiras con la pedagogía de la verdad, la misma de los santos.

De Nuestro Señor a las almas de los muertos el descanso eterno, a sus familiares y amigos el consuelo y resignación cristiana; a los culpables civiles, penales, políticos y morales la gracia de la conversión y que purgando las penas puedan volver su mirada a Cristo. A nosotros nos dé la fuerza para la predica de la Verdad y la Misericordia de Cristo en cada estado y en las funciones que nos correspondan, que nos avive el celo por las almas.

Supla una vez mas la gracia la deficiencia de la pluma en nuestra reflexión que ha partido, sin duda, del dolor pero no quiso paralizarse en él.

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