

Junto a la Madre, engrandezca nuestra alma al Señor, anunciando lo Bueno, lo Bello y lo Verdadero, para su mayor Gloria y la salvación de las almas.

Marcelo Eduardo Grecco
"Amigo fiel, refugio poderoso; quien lo halla, tesoro hallo.
Amigo leal, no tiene precio y su valor es inestimable.
Amigo fiel medicina de vida; quien teme a Dios le encuentra"
(Ecles 6, 14-16).
Todo aquello con lo que se pueda lucrar tiene su día a fin de que los comerciantes puedan llenar los bolsillos, las excusas son muchas y algunas no llegan a comprenderse como la del día del amigo: La llegada del hombre a la Luna.
Pero no nos importa aquí tratar el tema del porque se ha instituido el 20 de Julio el día del amigo. Sin embargo, nos parece bueno aprovechar este momento en el cual estamos todos sensibilizados sobre este tema tras la invasión que sufrimos en esta sociedad consumiste en la cual nos movemos. Nos mueve también a delinear estas palabras la cantidad de incongruencias y estupideces que se escuchan al llegar esta fecha. Siguiendo la propuesta que una vez nos hiciera el Párroco de nuestro colegio en cuanto a la necesidad de aprovechar estos días «comerciales» para la evangelización es que intentaremos, desde nuestra miseria, trazar algunas líneas que nos ayuden a meditar sobre el bello don de la amistad, intentando reflexionar sobre el sentido cristiano de la amistad.
El hombre no puede andar solo y necesita de los amigos, dirá Aristóteles «es, además, una de las necesidades más apremiantes de la vida; nadie aceptaría ésta sin amigos, aún cuando poseyera todos los demás bienes. (...) ¿De qué sirve toda (..) prosperidad, si no puede unirse a ella la beneficencia que se ejerce, sobre todo y del modo más laudable, con las personas que se aman?»(1) . Quienes tenemos la gracia de experimentar el don de la amistad sabemos de certeza de esta frase, pues la amistad es, ciertamente, una necesidad en la vida del hombre. Este no ha sido creado para «para vivir aisladamente, sino para formar sociedad»(2) , es «el hombre por su intima naturaleza, un ser social (que) no puede vivir ni desplegar sus cualidades sin relacionarse con los demás»(3).
En ese relacionarse de distintas maneras con los demás hombres la amistad se encuentra en la mas alta de las relaciones y alcanza la primacía, siendo muchas veces el punto de partida donde ese amor de amistad se transforma en amor esponsal.
Distinguirá Aristóteles tres clases de amistad en virtud de los motivos de afección. Las que pone su fundamento en el placer, la que lo hace en el interés y la que lo hace en la virtud, a está le llama amistad perfecta.
La primera se establece entre aquellos «que se aman por interés, por la utilidad que pueden sacar el uno del otro, no se aman por sus personas precisamente sino en tanto que sacan algún bien y algún provecho de sus relaciones mutuas» (4) . La segunda se manifiesta entre aquellos «que sólo se aman por el placer» que se proporcionan. «Cuando se ama por placer -seguirá diciendo el filosofo- se busca realmente el placer mismo»(5).
En estas dos primeras formas de amistad solo se «ama en tanto que es útil y agradable». Esto tipos de amistad son «indirectas y accidentales» y las mismas se quiebran con facilidad «tan pronto como tales amigos dejan de ser útiles o no presentan el aliciente del placer, se cesa al momento de amarles (...) la amistad desaparece en el acto con la única causa que la había formado»(6).
En cambio «la amistad perfecta es la de los hombres virtuosos y que se parecen por su virtud, porque se desean mutuamente el bien, en tanto son buenos»(7). Ciertamente que aquí se encuentra la amistad cristiana, pues la vida del cristiano tiende a la virtud y busca en ella cumplir la vocación a la que ha sido convocado desde toda la eternidad y de manera especialisima desde el momento del Santo Bautismo: «ser perfectos como vuestro Padre Celestial es perfecto».
El fin del hombre no es este mundo sino el Cielo, poder gozar de la Eterna melodía de Dios, verlo cara a cara y vivir en constante contemplación, adoración y alabanza. Por eso el hombre camina en esta tierra en busca de ese Cielo y sabe que debe, como decía la vieja oración de los lobatos(8), «crecer en virtud, como crece en edad».
El cristiano busca en la virtud el camino a la santidad, los amigos cristianos se aman en Cristo, por Cristo y para Cristo, juntos buscan en la virtud alcanzar la meta a la que han sido convocados. Por eso en la amistad cristiana no hay lugar para el pecado común, ni existe la complicidad. Existe, en cambio, la corrección fraterna, la verdad es el vinculo certero que los auxilia. Alguna vez escribimos «No hay lugar a la mentira cuando se vive en amistad, y aunque cueste el decirla lo mas dulce es la verdad». No es cierto que los amigos se aceptan tal cual son. ¿Hasta dónde es mi amigo quien me acepta y me deja en el pecado? Los amigos cristianos pueden tolerarse pero nunca aceptar el vicio y el pecado, siempre anhelan y buscan influir, aunque mas no sea con la oración, para sacar al otro del error o el pecado.
El fundamento de la amistad cristiana es Cristo y por eso la oración común es el gran lazo que une, aún en la distancia, a los amigos cristianos. Pero la unión más plena la viven cuando participan juntos o a la distancia del Banquete de la Vida y se alimentan del Pan Vivo Bajado del Cielo. Participes, por el Sacramento Eucarístico, de la comunión de los Santos los amigos se unen en Cristo al recibirlo en su Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad. Por esto mismo los amigos cristianos no pueden aceptarse en el pecado porque eso los separa de aquello que los une Cristo, la participación de esa comunión cristiana.
Los amigos cristianos contemplan al Amigo y le adoran y desean imitarlo por eso sabedores de «que no hay mayor amor que dar la vida por los hermanos», e imitando a Aquel que se hizo nada siendo Dios y se entregó por sus amigos en muerte y muerte de Cruz para darnos vida, se disponen para dar hasta la ultima gota de sangre por el amigo, por eso se entregan mutuamente en el anhelo de santidad y se exponen a los peligros mas grandes para evitar que el amigo caiga en pecado.
Los amigos cristianos caminan juntos hacia Aquel que nos ha llamado amigos y se ha dado por ellos, en ese caminar muchas son las espinas: «No es solo acompañar al amigo en su penar, sino junto a él transitar por las espinas del rosal». Ciertamente, no solo se comparte la alegría y el gozo, sino que se vive junto al amigo la cruz y el dolor, los amigos son Cirineos con la cruz del amigo y dejan que aquel lo sea con la de uno.
Para el Cristiano sus mejores amigos son el mismo Jesús y su dulcisima Madre, así lo han enseñado los Santos quienes, como Santo Domingo Savio y Santa Margarita Gorreti, desde muy pequeños han hecho estos propósitos y en Ellos se hacen amigos de los otros.
También en los Santos encontramos estos ejemplos de amistad cristiana, es entonces bueno que no solo la reservemos para nosotros sino que en ella demos el testimonio, que la anunciemos sobretodo a los niños y jóvenes donde se van gestando las amistades, para que sepan discernir entre aquellos que buscan en ella el interés, el placer o la virtud.
Para intentar cerrar estas desordenadas reflexiones nos parece oportuno que contemplemos al Amigo y a ejemplo cultivemos este hermoso don que Dios nos regala en esta tierra y que nos permite esperar el gozo final en el Cielo, pues si cierto es que la amistad entre los hombres comienza en este lugar de destierro no menos cierto es lo que dice el poeta cuando declara que «su alcance es infinito, comienza en este mundo, culmina junto a Cristo».
(1)Aristóteles. Moral a Nicómaco Libro Octavo Capitulo I. (A partir de aquí MN)
(2)Concilio Vaticano II Gadium Spes 34
(3) Idem 22
(4)MN libro Octavo Capitulo III
(5) Idem
(6) Idem
(7) Idem
(8)Rama mas pequeña de los Scout Católicos
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