Junto a la Madre, engrandezca nuestra alma al Señor, anunciando lo Bueno, lo Bello y lo Verdadero, para su mayor Gloria y la salvación de las almas.

Mayolica

El Don Admirable Del Bautismo

"Los sacramentos del Nuevo Testamento, instituidos por Cristo Nuestro Señor y encomendados a la Iglesia, en cuanto que son acciones de Cristo y de la Iglesia, son signos y medios con los que se expresa y fortalece la fe, se rinde culto a Dios y se realiza la santificación de los hombres, y por tanto contribuyen en gran medida a crear, corroborar y manifestar la comunión eclesiástica; por esta razón, tanto los sagrados ministros como los demás fieles deben comportarse con grandísima veneración y con la debida diligencia al celebrarlos."' (Codigo de Derecho Canonico 840).

Es el Bautismo el mas importante de los sacramentos, "es el fundamento de toda la vida cristiana, el pórtico de la vida en el espíritu ['vitae spiritualis ianua'] y la puerta que abre el acceso a los otros sacramentos"(1), por lo que merece una especial consideración en la vida del cristiano, meditando y recordando lo que significa esta gracia que hemos recibido. Esta reflexion se hace indispensable en estas horas en donde todo es disminuido,  donde la desacralizacion ha alcanzado las verdades de la Fe. Es entonces un  tiempo propicio para realizar un estudio a la luz de la enseñanza de la Iglesia sobre este Sacramento que hemos recibido por Gracia de Dios y que seguramente que queremos que reciban nuestros hijos.

Para poder entender en toda su extensión la necesidad de este Sacramento es necesario que nos detengamos en el pecado original y sus consecuencias sobre toda la naturaleza humana. Ciertamente desde el día en que nuestros primeros padres desobedecieron a Dios al comer del arbol  del conocimiento, el que les estaba vedado por expresa prohibición del Creador 'porque el día que comieres de él, morirás' [Gn 2,17 .]. Sin embargo, el hombre "tentado por el diablo, dejó morir en su corazón la confianza hacia su creador y, abusando de su libertad, desobedeció al mandamiento de Dios. En esto consistió el primer pecado del hombre."(2).

"El árbol del conocimiento del bien y del mal' evoca simbólicamente el límite infranqueable que el hombre en cuanto criatura debe reconocer libremente y respetar con confianza. El hombre depende del Creador, está sometido a las leyes de la Creación y a las normas morales que regulan el uso de la libertad."(3) Sin embargo tentado por el demonio en cuanto a si comian de ese arbol : 'Seréis como dioses' [Gn 3,5 .],  " el hombre se prefirió a sí mismo en lugar de Dios, y por ello despreció a Dios: hizo elección de sí mismo contra Dios, contra las exigencias de su estado de criatura y, por tanto, contra su propio bien. El hombre, creado en un estado de santidad, estaba destinado a ser plenamente 'divinizado' por Dios en la gloria. Por la seducción del diablo quiso 'ser como Dios', pero 'sin Dios, antes que Dios y no según Dios'. [San Máximo el Confesor]"(4) .

"Por la irradiación de esta gracia, todas las dimensiones de la vida del hombre estaban fortalecidas. Mientras permaneciese en la intimidad divina, el hombre no debía ni morir ni sufrir. La armonía interior de la persona humana, la armonía entre el hombre y la mujer, y, por último, la armonía entre la primera pareja y toda la creación constituía el estado llamado 'justicia original'. El 'dominio' del mundo que Dios había concedido al hombre desde el comienzo, se realizaba ante todo dentro del hombre mismo como dominio de sí. El hombre estaba íntegro y ordenado en todo su ser por estar libre de la triple concupiscencia, que lo somete a los placeres de los sentidos, a la apetencia de los bienes terrenos y a la afirmación de sí contra los imperativos de la razón. (...)Toda esta armonía de la justicia original, prevista para el hombre por designio de Dios, se perderá por el pecado de nuestros primeros padres"(5) .

"Pecó el hombre, rompió un carro

y se le enojó el Criador.

Y lo echaron de la estancia

Pa la tierra del infiel,

a tragar miseria y yel

el que nació en abundancia...."

 

Con estas bellisimas palabras, explica el Padre Castellani como la . "La armonía en la que se encontraban, establecida gracias a la justicia original, queda destruida; el dominio de las facultades espirituales del alma sobre el cuerpo se quiebra; la unión entre el hombre y la mujer es sometida a tensiones; sus relaciones estarán marcadas por el deseo y el dominio. La armonía con la creación se rompe; la creación visible se hace para el hombre extraña y hostil. A causa del hombre, la creación es sometida 'a la servidumbre de la corrupción' [Rm 8,20 .]. Por fin, la consecuencia explícitamente anunciada para el caso de desobediencia, se realizará: el hombre 'volverá al polvo del que fue formado'. La muerte hace su entrada en la historia de la humanidad."(6).

"La Iglesia ha enseñado siempre que la inmensa miseria que oprime a los hombres y su inclinación al mal y a la muerte no son comprensibles sin su conexión con el pecado de Adán y con el hecho de que nos ha transmitido un pecado con que todos nacemos afectados y que es 'muerte del alma'. Por esta certeza de fe, la Iglesia concede el Bautismo para la remisión de los pecados incluso a los niños que no han cometido pecado personal."(7)

"¿Cómo el pecado de Adán vino a ser el pecado de todos sus descendientes? Todo el género humano es en Adán 'sicut unum corpus unius hominis' ['Como el cuerpo único de un único hombre'] [Santo Tomás de Aquino]. Por esta 'unidad del género humano', todos los hombres están implicados en el pecado de Adán, como todos están implicados en la justicia de Cristo. Sin embargo, la transmisión del pecado original es un misterio que no podemos comprender plenamente. Pero sabemos por la Revelación que Adán había recibido la santidad y la justicia originales no para él solo sino para toda la naturaleza humana: cediendo al tentador, Adán y Eva cometen un pecado personal, pero este pecado afecta a la naturaleza humana, que transmitirán en un estado caído. Es un pecado que será transmitido por propagación a toda la humanidad, es decir, por la transmisión de una naturaleza humana privada de la santidad y de la justicia originales. Por eso, el pecado original es llamado 'pecado' de manera análoga: es un pecado 'contraído', 'no cometido', un estado y no un acto. Aunque propio de cada uno, el pecado original no tiene, en ningún descendiente de Adán, un carácter de falta personal. Es la privación de la santidad y de la justicia originales, pero la naturaleza humana no está totalmente corrompida: está herida en sus propias fuerzas naturales, sometida a la ignorancia, al sufrimiento y al imperio de la muerte e inclinada al pecado [esta inclinación al mal es llamada 'concupiscencia']."(8)

"La doctrina sobre el pecado original -vinculada a la de la Redención de Cristo- proporciona una mirada de discernimiento lúcido sobre la situación del hombre y de su obrar en el mundo. Por el pecado de los primeros padres, el diablo adquirió un cierto dominio sobre el hombre, aunque éste permanezca libre. El pecado original entraña 'la servidumbre bajo el poder del que poseía el imperio de la muerte, es decir, del diablo'. Ignorar que el hombre posee una naturaleza herida, inclinada al mal, da lugar a graves errores en el dominio de la educación, de la política, de la acción social y de las costumbres.

"Las consecuencias del pecado original y de todos los pecados personales de los hombres confieren al mundo en su conjunto una condición pecadora, que puede ser designada con la expresión de san Juan: 'el pecado del mundo' [Jn 1,29 .]. Mediante esta expresión se significa también la influencia negativa que ejercen sobre las personas las situaciones comunitarias y las estructuras sociales que son fruto de los pecados de los hombres."

Esta situación dramática del mundo que 'todo entero yace en poder del maligno' [1Jn 5,19) hace de la vida del hombre un combate: A través de toda la historia del hombre se extiende una dura batalla contra los poderes de las tinieblas que, iniciada ya desde el origen del mundo, durará hasta el último día según dice el Señor. Inserto en esta lucha, el hombre debe combatir continuamente para adherirse al bien, y no sin grandes trabajos, con la ayuda de la gracia de Dios, es capaz de lograr la unidad en sí mismo. [GS 37,2.]".(9)

 

 

"Pero su mesma ignorancia
le dio compasión al Juez.
Pensó un momento y después
exclamó lleno de ciencia:
«Se ha de cumplir mi sentencia
pero güelta del revés.
La muerte que al hombre aterra
Yo a mí mesmo me la aplico:
Yo soy grande y me hago chico
y siendo Dios me hago tierra.
Yo he de vencer esta guerra
con las armas que me dan,
porque vencer de rufián
a Dios no es cosa que cuadre».......".

 

Con su hermosa poesía el Padre Castellani nos explica aquella promesa que Dios hace al hombre de la Salvacion, en efecto, en el protoevangelio(10) el Señor promete el redentor que vendra del linaje de la mujer y aplastará la cabeza del demonio. Esta promesa la ha repetido Dios "por boca de sus santos Profetas".

Y en la Plenitud de los tiempos cumplimentó su promesa en la Divina Persona de su Hijo, Del "Verbo que era Dios". Y en las entrañas, resguardadas de todo pecado, de María de Nazaret el Verbo se hizo carne, para hacer a la carne Verbo. En efecto el mismo Dios en la persona del Hijo tomo para si esta naturaleza humana caída y "se hizo igual a nostros en todo menos en el pecado", y sin tener  culpa alguna pagó por nosotros el precio de la Salvación con su preciosima sangre en el madero de la Cruz. "Cristo a pesar de su condición Divina -afirma San Pablo-, no hizo alarde de su categoría de Dios, al contrario, se anonadó a sí mismo, y tomo la condición de esclavo, pasando por uno de tantos. Y así actuando como un cualquiera, se rebajo hasta someterse incluso a la muerte  y una muerte de cruz....."(FLP. 2, 6-11). Es en la Cruz donde Cristo vence al pecado y en su Resurrección vence la muerte para siempre, esa muerte que entro al mundo por el pecado de Adan y que ahora por la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo, el nuevo Adan, ha sido derrotada junto al pecado; devolviendonos la Gracia y la amistad con el Padre,  mejor dicho dandonos una Gracia aún mayor que la que poseíamos en tiempos de nuestros primeros padres, por ello afirma el apóstol: "Donde abundó el pecado sobreabundo la Gracia".

Así nos lo enseña el Catecismo de la Santa Madre Iglesia:

"La tradición cristiana ve en este pasaje un anuncio del 'nuevo Adán' que, por su 'obediencia hasta la muerte en la Cruz' [Flp 2,8 .], repara con sobreabundancia la desobediencia de Adán. Por otra parte, numerosos Padres y doctores de la Iglesia ven en la mujer anunciada en el 'protoevangelio' la madre de Cristo, María, como 'nueva Eva'. Ella ha sido la que, la primera y de una manera única, se benefició de la victoria sobre el pecado alcanzada por Cristo: fue preservada de toda mancha de pecado original y, durante toda su vida terrena, por una gracia especial de Dios, no cometió ninguna clase de pecado."

"Pero ¿por qué Dios no impidió que el primer hombre pecara? San León Magno responde: 'La gracia inefable de Cristo nos ha dado bienes mejores que los que nos quitó la envidia del demonio'. Y santo Tomás de Aquino: 'Nada se opone a que la naturaleza humana haya sido destinada a un fin más alto después del pecado. Dios, en efecto, permite que los males se hagan para sacar de ellos un mayor bien. De ahí las palabras de san Pablo: «Donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia» [Rm 5,20 .]. Y el canto del Exultet: «¡Oh feliz culpa que mereció tal y tan grande Redentor!»'."(11)

Dijimos al principio de este trabajo que "para poder entender en toda su extensión la necesidad de este Sacramento es necesario que nos detengamos en el pecado original y sus consecuencias sobre toda la naturaleza humana". Ciertamente no se puede entender el Baautismo sino se comprende esto que hemos estudiado, pero mucho menos se puede entender el Bautismo sino se contempla a Cristo crucificado, Muerto y Resucitado, sino se contemplan sus llagas conque el Redentor pagó por nosotros y por las cuales nos abrió las puertas del Cielo de par en par. "De sus manos y pies que oradaron los verdugos con saña feroz, cuatro fuentes Divinas brotarón con la sangre qque al mundo salvo" y de su costado brotaron el agua y la Sangre, fuentes de nuestro Bautismo. Ciertamente "en su Pascua, Cristo abrió a todos los hombres las fuentes del Bautismo. En efecto, había hablado ya de su pasión que iba a sufrir en Jerusalén como de un 'Bautismo' con que debía ser bautizado. La sangre y el agua que brotaron del costado traspasado de Jesús crucificado son figuras del Bautismo y de la Eucaristía, sacramentos de la vida nueva: desde entonces, es posible 'nacer del agua y del Espíritu' para entrar en el Reino de Dios.
Considera dónde eres bautizado, de dónde viene el Bautismo: de la cruz de Cristo, de la muerte de Cristo. Ahí está todo el misterio: El padeció por ti. En él eres rescatado, en él eres salvado. [San Ambrosio]"
(12)

 

El Sacramento

"Por el Bautismo somos liberados del pecado y regenerados como hijos de Dios, llegamos a ser miembros de Cristo y somos incorporados a la Iglesia y hechos partícipes de su misión: 'Baptismus est sacramentum regenerationis per aquam in verbo' ['El Bautismo es el sacramento del nuevo nacimiento por el agua y la palabra']."(13) Es "el Bautismo, puerta de los sacramentos, cuya recepción de hecho o al menos de deseo es necesaria para la salvación, por el cual los hombres son liberados de los pecados, regenerados como hijos de Dios e incorporados a la Iglesia, quedando configurados con Cristo por el carácter indeleble, se confiere válidamente sólo mediante la ablución con agua verdadera acompañada de la debida forma verbal."(14)

En el Bautismo participamos de la muerte de Cristo siendo sepultados con El y resucitando con El, así lo afirma San Pablo : «¿O es que ignoráis que cuantos fuimos bautizados en Cristo Jesús, fuimos bautizados en su muerte? Fuimos, pues, con él sepultados por el Bautismo en la muerte, a fin de que, al igual que Cristo fue resucitado de entre los muertos por medio de la gloria del Padre, así también nosotros vivamos una vida nueva [Rm 6,3-4 .]».

"El Bautismo es, pues, un baño de agua en el que la 'semilla incorruptible' de la Palabra de Dios produce su efecto vivificador. San Agustín dirá del Bautismo: 'Accedit verbum ad elementum, et fit sacramentum' ['Se une la palabra a la materia, y se hace el sacramento']."(15)

"Desde el día de Pentecostés la Iglesia ha celebrado y administrado el santo Bautismo. En efecto, san Pedro declara a la multitud conmovida por su predicación: 'Convertíos y que cada uno de vosotros se haga bautizar en el nombre de Jesucristo, para remisión de vuestros pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo' [Hch 2,38 .]. Los apóstoles y sus colaboradores ofrecen el Bautismo a quien crea en Jesús: judíos, hombres temerosos de Dios, paganos. El Bautismo aparece siempre ligado a la fe: 'Ten fe en el Señor Jesús y te salvarás tú y tu casa', declara san Pablo a su carcelero en Filipos. El relato continúa: 'el carcelero inmediatamente recibió el Bautismo, él y todos los suyos' [Hch 16,31-33 .]".(16) Es el Bautismo el punto de partida hacia una Fe madura, ciertamente, " la fe que se requiere para el Bautismo no es una fe perfecta y madura, sino un comienzo que está llamado a desarrollarse. Al catecúmeno o a su padrino se le pregunta: '¿Qué pides a la Iglesia de Dios?' Y él responde: '¡La fe!', En todos los bautizados, niños o adultos, la fe debe crecer después del Bautismo. Por eso, la Iglesia celebra cada año en la noche pascual la renovación de las promesas del Bautismo. La preparación al Bautismo sólo conduce al umbral de la vida nueva. El Bautismo es la fuente de la vida nueva en Cristo, de la cual brota toda la vida cristiana."(17)

"Desde los tiempos apostólicos, para llegar a ser cristiano se sigue un camino y una iniciación que consta de varias etapas. Este camino puede ser recorrido rápida o lentamente. Y comprende siempre algunos elementos esenciales: el anuncio de la Palabra, la acogida del Evangelio que lleva a la conversión, la profesión de fe, el Bautismo, la efusión del Espíritu Santo, el acceso a la comunión eucarística. (..) Desde que el Bautismo de los niños vino a ser la forma habitual de celebración de este sacramento, ésta se ha convertido en un acto único que integra de manera muy abreviada las etapas previas a la iniciación cristiana. Por su naturaleza misma, el Bautismo de niños exige un catecumenado postbautismal. No se trata sólo de la necesidad de una instrucción posterior al Bautismo, sino del desarrollo necesario de la gracia bautismal en el crecimiento de la persona."(18)

También existe el Catecumenado de adultos por el cual se le da al adulto una catequesis sobre lo que habrá de recibir. "Hoy, pues, en todos los ritos latinos y orientales, la iniciación cristiana de adultos comienza con su entrada en el catecumenado, para alcanzar su punto culminante en una sola celebración de los tres sacramentos del Bautismo, de la Confirmación y de la Eucaristía. En los ritos orientales la iniciación cristiana de los niños comienza con el Bautismo, seguido inmediatamente por la Confirmación y la Eucaristía, mientras que en el rito romano se continúa durante unos años de catequesis, para acabar más tarde con la Confirmación y la Eucaristía, cima de su iniciación cristiana. (...) El catecumenado, o formación de los catecúmenos, tiene por finalidad permitir a estos últimos, en respuesta a la iniciativa divina y en unión con una comunidad eclesial, llevar a madurez su conversión y su fe. Se trata de una 'formación y noviciado debidamente prolongado de la vida cristiana, en que los discípulos se unen con Cristo, su Maestro. Por lo tanto, hay que iniciar adecuadamente a los catecúmenos en el misterio de la salvación, en la práctica de las costumbres evangélicas y en los ritos sagrados que deben celebrarse en los tiempos sucesivos, e introducirlos en la vida de fe, la liturgia y la caridad del Pueblo de Dios'."(19)

 

La Necesidad del Bautismo

"El Señor mismo afirma que el Bautismo es necesario para la salvación. Por ello mandó a sus discípulos a anunciar el Evangelio y bautizar a todas las naciones. El Bautismo es necesario para la salvación en aquéllos a los que el Evangelio ha sido anunciado y han tenido la posibilidad de pedir este sacramento. La Iglesia no conoce otro medio que el Bautismo para asegurar la entrada en la bienaventuranza eterna; por eso está obligada a no descuidar la misión que ha recibido del Señor de hacer 'renacer del agua y del Espíritu' a todos los que pueden ser bautizados. Dios ha vinculado la salvación al sacramento del Bautismo, pero su intervención salvífica no queda reducida a los sacramentos. Desde siempre, la Iglesia posee la firme convicción de que quienes padecen la muerte por razón de la fe, sin haber recibido el Bautismo, son bautizados por su muerte con Cristo y por Cristo. Este Bautismo de sangre como el deseo del Bautismo, produce los frutos del Bautismo sin ser sacramento." Asimismo "los catecúmenos que mueren antes de su Bautismo, el deseo explícito de recibir el Bautismo, unido al arrepentimiento de sus pecados y a la caridad, les asegura la salvación que no han podido recibir por el sacramento."

"'Cristo murió por todos y la vocación última del hombre es realmente una sola, es decir, la vocación divina. En consecuencia, debemos creer que el Espíritu Santo ofrece a todos la posibilidad de que, de un modo conocido sólo por Dios, se asocien a este misterio pascual'. Todo hombre que, ignorando el Evangelio de Cristo y su Iglesia, busca la verdad y hace la voluntad de Dios según él la conoce, puede ser salvado. Se puede suponer que semejantes personas habrían deseado explícitamente el Bautismo si hubiesen conocido su necesidad. En cuanto a los niños muertos sin Bautismo, la Iglesia sólo puede confiarlos a la misericordia divina, como hace en el rito de las exequias por ellos. En efecto, la gran misericordia de Dios, que quiere que todos los hombres se salven y la ternura de Jesús con los niños, que le hizo decir: 'Dejad que los niños se acerquen a mí, no se lo impidáis' [Mc 10,14 .], nos permiten confiar en que haya un camino de salvación para los niños que mueren sin Bautismo. Por esto es más apremiante aún la llamada de la Iglesia a no impedir que los niños pequeños vengan a Cristo por el don del santo Bautismo."(20)

Los Nombres  del Sacramento

"Este sacramento recibe el nombre de Bautismo en razón del carácter del rito central mediante el que se celebra: bautizar [baptizein en griego] significa 'sumergir', 'introducir dentro del agua'; la 'inmersión' en el agua simboliza el acto de sepultar al catecúmeno en la muerte de Cristo de donde sale por la resurrección con El como 'nueva criatura' [2Co 5,17 ; Ga 6,15 .]."es llamado también 'baño de regeneración y de renovación del Espíritu Santo' [Tt 3,5 .], porque significa y realiza ese nacimiento del agua y del Espíritu sin el cual 'nadie puede entrar en el Reino de Dios' [Jn 3,5 .]" Se lo llama tambien iluminacion , pues "habiendo recibido en el Bautismo al Verbo, 'la luz verdadera que ilumina a todo hombre' [Jn 1,9 .], el bautizado, 'tras haber sido iluminado' [Hb 10,32], se convierte en 'hijo de la luz' [1 Ts 5,5.], y en 'luz' él mismo [Ef 5,8 .].

Al Bautismo que " es el más bello y magnífico de los dones de Dios... Lo llamamos don, gracia, unción, iluminación, vestidura de incorruptibilidad, baño de regeneración, sello y todo lo más precioso que hay. Don, porque es conferido a los que no aportan nada; gracia, porque, es dado incluso a culpables; Bautismo, porque el pecado es sepultado en el agua; unción, porque es sagrado y real [tales son los que son ungidos]; iluminación, porque es luz resplandeciente; vestidura, porque cubre nuestra vergüenza; baño, porque lava; sello, porque nos guarda y es el signo de la soberanía de Dios. [San Gregorio Nacianceno]"(21)...

 

La Liturgia  del Sacramento

Los Sacramentos muestran, sin duda, su riqueza en su celebración a través de la liturgia que es propia para cada uno de ellos, por eso ocasiona un rechazo cuando se los realiza fuera de sus ritos o como un tramite civil por donde hay que pasar.

De esta riqueza litúrgica no esta excepto el Bautismo y en la celebración fiel de sus ritos y gestos se puede ver claramente el sentido y la Gracia del mismo. Ciertamente cuando se participa atentamente  de la bella liturgia del Sacramento, "los fieles se inician  en las riquezas  que este Sacramento significa y realiza en cada bautizado".

Por esto nos parece importante que a la luz del Catecismo podamos detenernos un instante en cada uno de los gestos de la celebración del Sacramento del Bautismo:

"La señal de la cruz, al comienzo de la celebración, señala la impronta de Cristo sobre el que le va a pertenecer y significa la gracia de la redención que Cristo nos ha adquirido por su cruz."

"El anuncio de la Palabra de Dios ilumina con la verdad revelada a los candidatos y a la asamblea y suscita la respuesta de la fe, inseparable del Bautismo. En efecto, el Bautismo es de un modo particular 'el sacramento de la fe' por ser la entrada sacramental en la vida de fe. Puesto que el Bautismo significa la liberación del pecado y de su instigador, el diablo, se pronuncian uno o varios exorcismos sobre el candidato. Este es ungido con el óleo de los catecúmenos o bien el celebrante le impone la mano y el candidato renuncia explícitamente a Satanás. Así preparado, puede confesar la fe de la Iglesia, a la cual será 'confiado' por el Bautismo."

"El agua bautismal es entonces consagrada mediante una oración de epíclesis [en el momento mismo o en la noche pascual]. La Iglesia pide a Dios que, por medio de su Hijo, el poder del Espíritu Santo descienda sobre esta agua, a fin de que los que sean bautizados con ella 'nazcan del agua y del Espíritu' [Jn 3,5 .]."

"Sigue entonces el rito esencial del sacramento: el Bautismo propiamente dicho, que significa y realiza la muerte al pecado y la entrada en la vida de la Santísima Trinidad a través de la configuración con el misterio pascual de Cristo. El Bautismo es realizado de la manera más significativa mediante la triple inmersión en el agua bautismal. Pero desde la antigüedad puede ser también conferido derramando tres veces agua sobre la cabeza del candidato. En la Iglesia latina, esta triple infusión va acompañada de las palabras del ministro: 'N., yo te bautizo en el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo'. En las liturgias orientales, estando el catecúmeno vuelto hacia el Oriente, el sacerdote dice: 'El siervo de Dios, N., es bautizado en el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo'. Y mientras invoca a cada persona de la Santísima Trinidad, lo sumerge en el agua y lo saca de ella."

"La unción con el santo crisma, óleo perfumado y consagrado por el obispo, significa el don del Espíritu Santo al nuevo bautizado. Ha llegado a ser un cristiano, es decir, 'ungido' por el Espíritu Santo, incorporado a Cristo, que es ungido sacerdote, profeta y rey. En la liturgia de las Iglesias de Oriente, la unción postbautismal es el sacramento de la Crismación [Confirmación]. En la liturgia romana, dicha unción anuncia una segunda unción del santo crisma que dará el obispo: el sacramento de la Confirmación que, por así decirlo, 'confirma' y da plenitud a la unción bautismal."

"La vestidura blanca simboliza que el bautizado se ha 'revestido de Cristo' [Ga 3,27 .]: ha resucitado con Cristo. El cirio que se enciende en el cirio pascual, significa que Cristo ha iluminado al neófito. En Cristo, los bautizados son 'la luz del mundo' [Mt 5,14 .].
El nuevo bautizado es ahora hijo de Dios en el Hijo Unico. Puede ya decir la oración de los hijos de Dios: el Padre Nuestro.
La primera comunión eucarística. Hecho hijo de Dios, revestido de la túnica nupcial, el neófito es admitido 'al festín de las bodas del Cordero' y recibe el alimento de la vida nueva, el Cuerpo y la Sangre de Cristo. Las Iglesias orientales conservan una conciencia viva de la unidad de la iniciación cristiana, por lo que dan la sagrada comunión a todos los nuevos bautizados y confirmados, incluso a los niños pequeños, recordando las palabras del Señor: 'Dejad que los niños vengan a mí, no se lo impidáis' [Mc 10,14 .]. La Iglesia latina, que reserva el acceso a la Sagrada Comunión a los que han alcanzado el uso de razón, expresa cómo el Bautismo introduce a la Eucaristía acercando al altar al niño recién bautizado para la oración del Padre Nuestro."

"La bendición solemne cierra la celebración del Bautismo. En el Bautismo de recién nacidos, la bendición de la madre ocupa un lugar especial."(22)

Efectos  del Bautismo

"Los dos efectos principales,(del Santo Bautismo), son la purificación de los pecados y el nuevo nacimiento en el Espíritu Santo. "Por el Bautismo, todos los pecados son perdonados, el pecado original y todos los pecados personales, así como todas las penas del pecado. En efecto, en los que han sido regenerados no permanece nada que les impida entrar en el Reino de Dios, ni el pecado de Adán, ni el pecado personal, ni las consecuencias del pecado, la más grave de las cuales es la separación de Dios", si pudiéramos ver el alma de un niño recién bautizado nos encandilaría  la luz que de ella procede, blanca y pura cual hostia Sacramentada, el alma de un niño recién bautizado esta iluminada con la luz de  la Santidad, es ya un alma santa en el mundo, un alma que, sin embargo, ha de luchar  a lo largo de su vida terrenal para poder, el día final, presentarse ante el Señor blanca y pura como el día de su Bautismo.
Este combate es debido a que "en el bautizado permanecen ciertas consecuencias temporales del pecado, como los sufrimientos, la enfermedad, la muerte o las fragilidades inherentes a la vida como las debilidades de carácter, etc., así como una inclinación al pecado que la Tradición llama concupiscencia, o 'fomes peccati': 'La concupiscencia, dejada para el combate, no puede dañar a los que no la consienten y la resisten con coraje por la gracia de Jesucristo. Antes bien «el que legítimamente luchare, será coronado»[2Tm 2,5 .]'."
"El Bautismo no solamente purifica de todos los pecados, hace también del neófito 'una nueva creación' [2Co 5,17 .], un hijo adoptivo de Dios que ha sido hecho 'partícipe de la naturaleza divina', miembro de Cristo, coheredero con El y templo del Espíritu Santo." Hijos en el Hijo, los Bautizados "somos adoptados por la Iglesia, por el Padre de los Cielos y nacemos del Seno virgen de  nuestra madre, la Iglesia". Nacemos  de Ella y pasamos a ser Iglesia, pues el Bautismo  nos hace miembros del Cuerpo Místico de Cristo que es la Iglesia.

Así lo explica el Catecismo:  "el Bautismo hace de nosotros miembros del Cuerpo de Cristo. 'Por tanto... somos miembros los unos de los otros' [Ef 4,25 .]. El Bautismo incorpora a la Iglesia. De las fuentes bautismales nace el único pueblo de Dios de la Nueva Alianza que trasciende todos los límites naturales o humanos de las naciones, las culturas, las razas y los sexos: 'Porque en un solo Espíritu hemos sido todos bautizados, para no formar más que un cuerpo' [1Co 12,13 .].  Los bautizados vienen a ser 'piedras vivas' para 'edificación de un edificio espiritual, para un sacerdocio santo' [1Pe 2,5 .]. Por el Bautismo participan del sacerdocio de Cristo, de su misión profética y real, son 'linaje elegido, sacerdocio real, nación santa, pueblo adquirido, para anunciar las alabanzas de aquel que os ha llamado de las tinieblas a su admirable luz' [1Pe 2,9 .]. El Bautismo hace participar en el sacerdocio común de los fieles. Hecho miembro de la Iglesia, el bautizado ya no se pertenece a sí mismo, sino al que murió y resucitó por nosotros. Por tanto, está llamado a someterse a los demás, a servirles en la comunión de la Iglesia, y a ser 'obediente y dócil' a los pastores de la Iglesia y a considerarlos con respeto y afecto. Del mismo modo que el Bautismo es la fuente de responsabilidades y deberes, el bautizado goza también de derechos en el seno de la Iglesia: recibir los sacramentos, ser alimentado con la palabra de Dios y ser sostenido por los otros auxilios espirituales de la Iglesia."

"Los bautizados 'por su nuevo nacimiento como hijos de Dios están obligados a confesar delante de los hombres la fe que recibieron de Dios por medio de la Iglesia' y de participar en la actividad apostólica y misionera del Pueblo de Dios."

La Iglesia, Madre  y Maestra, es quien debe conducir a sus Hijos al Seno del Padre, para que puedan presentarse frente a Él con el alma blanca y pura como el día de su Bautismo y la Iglesia lo hace por medio de sus Hijos, en primer lugar de aquellos a quien Dios les ha llamado a trasmitir la Buena Noticia de su Palabra y a comunicarnos su Gracia a través de los Sacramentos, son aquellos a quienes, Dios en su infinita bondad,  los ha hecho participar de manera más perfecta de su Sacerdocio, en efecto los Pastores deben trabajar incansablemente por la Salvación de las almas a ellos encomendadas.

La Iglesia se sirve, también, en primerisimo lugar de las familias, Iglesias domestica,  quienes tienen por misión especifica la formación de sus hijos en la Fe que ellos mismos pidieron en el momento del Bautismo de sus hijos. A ello se han comprometido, en plena libertad, el día de su matrimonio.

Recordemos que el día del Bautismo es el comienzo del peregrinar por el camino de la Fe y esa Fe debe ser alimentada permanentemente por los padres con el auxilio de toda la comunidad eclesial.

La Vocación De Los   Padrinos

Estamos acostumbrados a escuchar sobre el rol social de los padrinos, «son ellos quienes deberían hacerse cargo de los niños en caso de la ausencia física de los padres, hacerse cargo de  sus necesidades materiales». Sin embargo, sin perjuicio de esto, el rol de los padrinos excede, ciertamente, lo social, pues es fundamentalmente un rol religioso. Efectivamente los padrinos tienen la gravísima misión de conducir y acompañar a su ahijado en el camino de la santidad, junto a los padres y en ausencia de ellos como sus propios padres.

Por tanto la elección de los padrinos no puede estar condicionada por las relaciones sociales  y familiares de los padres y sí debe estar condicionada en orden a esta misión que les será encomendada.

Los padrinos siéntanse llamados por Dios mismo al ser elegidos para tal fin, pues  es el Señor quien les esta encomendando un alma  purificada enteramente, un alma a quien deberán acompañar en su lucha por mantenerse limpia y pura, poniendo todo de sí para que esa alma, puesta bajo su ala  protectora, pueda cumplir su llamado a retornar al Seno del Padre y presentarse tan bella como el día de su Bautismo. Y recuerden, padres y padrinos, que deberán rendir cuentas al Señor sobre cuanto han hecho para que esa alma pueda presentarse "santa e irreprochable ante Dios".

La Iglesia, Madre y Maestra, pone requisitos para poder ser padrinos, pero no son requisitos formales sino esenciales, pues en ellos esta claramente determinado el perfil del padrino, quien debe ser católico en toda la extensión de la palabra, luchando por su santidad y dispuesto a asumir este llamado particularisimo para el que ha sido convocado por el mismo Dios, tengan muy presente los padres estos requisitos a la hora de elegir los padrinos de sus hijos, y recuerden que el  falsear alguna información, ante la autoridad eclesial significa una grave ofensa al Padre Celestial, que ve en lo secreto del  corazón humano.

Las condiciones para poder asumir el padrinazgo están contenidas en Código de Derecho Canónico en su articulo 874:

"Para que alguien sea admitido como padrino es necesario:

1- Que haya sido elegido por quien va a Bautizarse o por sus padres  o por quienes ocupan su lugar o faltando estos, por el párroco o ministro; y que tenga capacidad para esta misión e intención de desempeñarla.

2- Haya cumplido dieciséis años de edad, a no ser que el Obispo Diocesano establezca otra edad, o que, por justa causa, el párroco el ministro consideren admisible una excepción.

3- Sea católico, este confirmado, haya recibido ya el santísimo Sacramento de la Eucaristía y lleve, al mismo tiempo, una vida congruente  con la fe y la misión que va a asumir.

4- No  este afectado por una pena canónica, legítimamente impuesta o declarada.

5- No sea el padre o la madre  de quien se ha de bautizar".

 

Conclusión

El hombre, criatura  de Dios le  desobedeció por soberbia, perdiendo así  la amistad con  Dios y dañando la naturaleza humana en su esencia, por lo  que el hombre nace manchado por el pecado original. En su infinita misericordia, el Creador, prometio un salvador y "en la plenitud de los tiempos" envío a su Hijo Unico, quien, por obra y gracia del Espíritu Santo, se Encarno en las dulces entrañas de María, tomando para sí nuestra naturaleza caída para elevarla, pues "se hizo igual a nosotros en todo menos en el pecado".

"El Verbo se hizo carne para hacer a la carne Verbo", por su Pasión y Muerte en la Cruz pago por nosotros el precio de la Salvación, y es allí en la Cruz, en Cristo Crucificado donde brotan las Fuentes de Salvación. Esas fuentes en donde somos Bautizados, pues al recibir el Sacramento somos sumergidos en Cristo, muertos con El al pecado y Resucitados con El a la Gracia, somos a partir del momento del Bautismo verdaderos hombres nuevos, nuestra alma manchada por el pecado original queda purificada. El Bautismo nos da la Vida de la Gracia, vida en la que debemos procurar mantenernos a través del crecimiento de nuestra Fe y de la permanencia en los Sacramentos.

Es tan importante el Bautismo que debe darse a los niños en forma inmediata luego del nacimiento, no se puede esperar, como se hace hoy, un año o más, hay que recordar que el Bautismo es una Gracia que Dios da al niño y no una fiesta social.

La Iglesia, Madre y Maestra, debe formar en esta conciencia de la necesidad del Bautismo a todos sus hijos, pero en especial a los esposos católicos recordándoles que su misión principal es educar a sus hijos en la Fe católica. Por otro lado es necesario una catequesis Bautismal de todos los fieles recordando los deberes que tenemos todos aquellos que hemos recibido el Bautismo y que con él hemos recibido el don de Hijos de Dios, Ciudadanos del Cielo y Miembros de la Iglesia. A su vez es necesario una catequesis de aquellos quienes toman la responsabilidad de ser padrinos de los neófitos y la conciencia que ellos deben tener de su misión, esto es, de que deben  guiar y acompañar a su ahijado en el camino de la santidad.

Ciertamente nuestro pequeño trabajo no agota el tema del Bautismo que invitamos a nuestros lectores seguir profundizándolo en la santa y bella doctrina de la Iglesia

 

(1) Catecismo de la Iglesia Catolica 1213 (En adelante C.I.C.)

(2) Idem 397

(3) Idem 398

(4) Idem

(5) Idem 376-377-379

(6) Idem 400

(7) Idem 403

(8) Idem 404-405

(9) Idem 407-408-409

(10) "Tras la caída, el hombre no fue abandonado por Dios. Al contrario, Dios lo llama y le anuncia de modo misterioso la victoria sobre el mal y el levantamiento de su caída. Este pasaje del Génesis ha sido llamado 'Protoevangelio', por ser el primer anuncio del Mesías redentor, anuncio de un combate entre la serpiente y la Mujer, y de la victoria final de un descendiente de ésta."C.I.C.  410.

(11) C.I.C. 412 Y 413

(12) Idem 1225

(13) C.I.C. 1213

(14) Código De Derecho Canónico .849 (en adelante C.D.C.)

(15) Idem 1228

(16) C.I.C. 1226

(17) Idem  1253, 1254

(18) Idem 1229, 1231

(19) Idem 1233, 1248

(20) Idem 1257-1261

(21) Idem 1214-1216

(22) Idem  1235-1245

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