Junto a la Madre, engrandezca nuestra alma al Señor, anunciando lo Bueno, lo Bello y lo Verdadero, para su mayor Gloria y la salvación de las almas.

Mayolica

La Oracion Del Cristiano

"Padre mío, si es  de tu agrado, aleja de mí este cáliz: No obstante, no se haga  mi voluntad, sino la tuya" (Lc. XII, 42). En esta oración de Nuestro Señor vemos, sin duda, el modelo de la oración que el cristiano debe hacer al Padre.

En la primera parte de este ruego, que Cristo eleva al Padre, esta reflejada la oración permanente de cada uno de nosotros, Cristo, como verdadero hombre, hace legitimo el ruego ante el dolor, ante el temor a sufrir, ante la adversidad de la vida  y ruega al Padre que si es de su agrado le aparte el cáliz, aparte el sufrimiento que El sabe le ha de venir.

Horas enteras pasan los hombres en las colas para estar cerca de las imágenes de María y los Santos en nuestros  Santuarios, miles de velas se encienden día a día en las casas, cantidades de Rosarios se elevan al Cielo por la dulce voz de María con esta intención: "aparta de mi este cáliz": el cáliz de la enfermedad, del sufrimiento espiritual, de la falta de amor humano, de la soledad, de la falta del sustento básico para la vida, de la ausencia de un trabajo digno, y tantas mas intenciones que el Señor en su  seno recibe.

Sin duda estos ruegos están bien hechos, pero muchos de ellos son incompletos nos falta entender y asumir en su totalidad  esta bella oración de Cristo. Él, primero afirma: "si es de tu agrado" y después marca claramente que no  se haga su voluntad sino la del Padre, lo explica así Torres Amat: "No lo que dicta mi natural voluntad ó apetito, sino lo que quiere también mi voluntad humana, enteramente conforme a la tuya"(1).

La voluntad de Dios, es sin duda la Salvación de las almas y por eso la voluntad de Dios era que su Hijo padeciera por nosotros en la Cruz, y si bien Cristo, como verdadero Dios que es, lo sabía pero  en este dialogo, que es la oración, el Padre se lo confirma enviándole un Angel para confortarlo (Lc.XII, 43),  pues "aunque no tenía necesidad de este socorro; con todo quiso ser consolado y confortado por un Angel, para enseñarnos a vencer nuestras repugnancias y a esperar de Dios  el socorro de las penas".(2)

Sin duda nuestros dolores unidos a los de Cristo encuentran un sentido mas pleno que nos ayudan a aceptar con Fe la voluntad de Dios. Sabiendo que aquello,  que nos causa un sufrimiento en lo temporal, si lo aceptamos y abrazamos con alegría cristiana, nos alcanzará un bien perfecto en la eternidad.  Ya en nuestro numero anterior al hablar del pecado original en relación con el Bautismo traíamos a colación esta hermosa explicación de porque Dios permitió el pecado original:

«"San León Magno responde: 'La gracia inefable de Cristo nos ha dado bienes mejores que los que nos quitó la envidia del demonio'. Y santo Tomás de Aquino: 'Nada se opone a que la naturaleza humana haya sido destinada a un fin más alto después del pecado. Dios, en efecto, permite que los males se hagan para sacar de ellos un mayor bien. De ahí las palabras de san Pablo: «Donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia» [Rm 5,20 .]. Y el canto del Exultet: «¡Oh feliz culpa que mereció tal y tan grande Redentor!»"(C.I.C. 412 Y 413)"(3)

A todos nos toca la subida al Golgota, a todos nos toca cargar con nuestra Cruz, todos tenemos nuestra oración en el huerto. Por eso es este tiempo, el tiempo propicio para detenernos ante Cristo orante y ver nuestra oración a la luz de la suya, ver si somos capaces de rezar y aceptar como El lo hizo. No tengamos dudas que siempre seremos confortados y que el dolor y el sufrimiento de hoy serán gozo y alegría en la Eternidad, no solo para nosotros si sabemos ofrecerlo para la Salvación de las almas, sino para muchas almas, que a traves de nuestro ofrecimiento, encontrarán el Reposo en Cristo.

Pidamos al Padre como Jesús:

"Padre mío, si es  de tu agrado, aleja de mí este cáliz:No obstante, no se haga  mi voluntad, sino la tuya."

(1) Notas de Illo. Don Felix Torres Amat La Sagrada Biblia Ediciones Nauta, Barcelona  1990

(2) Idem

(3) "El Caballero de Nuestra Señora" 2º Epoca Nº23: « El Don Admirable del Bautismo (primera parte)»

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