Junto a la Madre, engrandezca nuestra alma al Señor, anunciando lo Bueno, lo Bello y lo Verdadero, para su mayor Gloria y la salvación de las almas.

Mayolica

Creo En El Sacerdocio

«¡Qué vocación tan maravillosa la nuestra, mis queridos Hermanos sacerdotes!», Exclama el Papa en su carta a los Sacerdotes del ultimo Jueves Santo. Inmensamente bello es el Don del Sacerdocio con el cual Dios, en su infinita bondad, se digna revestir a hombres por El elegidos, a fin de sean dispensadores de su Gracia entre los demás hombres. Dispensadores de la Gracia Infinita de Dios por medio de los Sacramentos, de la enseñanza y de la guía certera hacia el camino de la Santidad.

Son pues, hombres de Dios que están en el mundo para conquistarlo a través de la Salvación de las almas.

Ciertamente que debemos exclamar ¡Qué bello y necesario es el Sacerdocio!, Y debemos hacerlo siempre aún cuando parezcan empalidecerse, por acción de algunos, la luz brilla en él.

Lector amigo, en estos últimos días han salido a la luz tristisimos hechos en los que hombres revestidos por Dios de Gracia tan admirable, se entregarón al pecado y peor aún escandalizarón a aquellos a quienes les pertenece el Reino de los Cielos, por lo que más le hubiese "valido colgarse una piedra al cuello y arrojarse al fondo del mar", en las palabras del mismo Señor.

Hechos dolorosos, dijimos, hechos que alimentan a los perros enemigos de la Iglesia, de dentro y de fuera, quienes se regodean ante el pecado y se aprovechan para hacer brotar su odio por la Iglesia y dentro de ella por el Sacerdocio, pues ciertamente, es el Sacerdocio el don más inmenso con el que Dios quiso honrar a la humanidad, dado que por medio de él Cristo, el Señor, se hace presente en la Eucaristía y por el hombre vuelve a la amistad con Dios a través del Sacramento de la reconciliación, esto es vuelve a unirse con Dios por la Gracia y alimentarse con el Pan Vivo bajado del Cielo.

Pero ante estos hechos potenciados por el sensacionalismo  periodístico y tentados por ellos podemos caer en el facilísimo de creer que si cambiamos la concepción del Sacerdocio, tal  y como lo manda Cristo, a través de su Iglesia, por un supuesto aggiornamiento acorde a los desacralizados tiempos que vivimos estos tristes hechos disminuirían. Pero lamento informarles que el traidor es traidor con celibato y sin celibato. Solo lograremos arrojar por tierra la maduración teológica que lleva dos milenios de historia y que la Iglesia con la Gracia de Dios ha ido alcanzando.

Que los traidores son traidores con celibato o sin celibato y que, permítanme que lo diga cruelmente, los degenerados son degenerados con o sin celibato, lo demuestra claramente el acontecer diario que podemos observar en nuestra sociedad donde la sexualidad se encuentra fuera de los causes naturales, exacerbando los instintos más bajos (con gran culpa de los "escandalizados y preocupados" medios de comunicación). Basta ver la cantidad de violaciones y abusos de menores que se suceden día tras día y no siempre son sacerdotes, hay hombres casados y solteros, hay abogados, médicos, psicólogos...

Y cuantos son los abusos que no se conocen amparados por los "fueros "del poder y del dinero y cuantos son tomados hoy como normales en esta cultura de la infidelidad promovida y valorada por los prostituidos medios de comunicación social.

¿Y esto - dirás tú, lector amigo- quita de responsabilidad a quienes cometieron semejante pecado?. No, ni quita responsabilidad, ni pretende justificar la traición y el pecado aberrante de estos hombres, sino que quiere tratar este difícil tema con una visión clara y objetiva de los hechos.

Evangelizar la sociedad actual;  promoviendo, aún contra la corriente, los valores siempre nuevos de la pureza, virginidad y la castidad; formación mas integra de nuestros niños y jóvenes, y especialmente de aquellos que caminan hacia el Sacerdocio; mirada atenta y vigilante de aquellos candidatos al Sacerdocio, mirada que debe tener su sustento más puro en la dirección espiritual con la ayuda de la ciencia, pero no debe quedar todo en manos de la ciencia sino en manos de aquellos que, si cumplen bien su misión, llegan, por gracia de Dios, a lo mas profundo de la personalidad humana. 

Estas son, querido lector, algunas de las soluciones a estos problemas, pero debemos recordar que traidores habrá siempre, pues como Judas, son muchos los que venden a Cristo por unas míseras monedas.... .

Ante tanto dolor, ante tanta miseria humana lo más importante es no perder la Fe y seguir gritando al mundo entero que creemos en el Sacerdocio a pesar de que aquellos que siendo hombres de Dios  para conquistar el mundo se dejaron conquistar por el mundo  y traicionaron a Dios. Y creemos en el Sacerdocio tal y como lo manda la Santa Madre Iglesia, con todos y cada uno de sus requisitos, que- no olvidemos- los candidatos al presbiterado aceptan en plena libertad y por su propia voluntad.

Recemos, por tanto, por aquellos que traicionaron a Cristo; recemos por las víctimas de esa traición; oremos por todos los Sacerdotes del mundo por su fidelidad al inmenso don que Dios quiso regalarles; recemos, también, por nuestra sociedad que vuelva a valorar la pureza como hermoso don de Dios.

En  María, Madre de los Sacerdotes, ponemos nuestro ruego incesante y por sus labios decimos a Cristo Unico y Eterno Sacerdote:

¡¡Señor Danos Sacerdotes Santos!!

Diseñado por www.presentesyrecuerdos.com - Desarrollado por www.ledatasistemas.com.ar