

Junto a la Madre, engrandezca nuestra alma al Señor, anunciando lo Bueno, lo Bello y lo Verdadero, para su mayor Gloria y la salvación de las almas.

“Una imagen de su Pura e Inmaculada Concepción, quiso quedarse milagrosamente en la Villa de Luján” y desde aquel hermoso lugar nos cobija a todos los Argentinos.
Ella nos quiere ayudar a crecer en la Fe, en la Fe en Cristo, esa en la que se fundo nuestra Nación y la que los enemigos de Cristo nos fueron quitando lentamente a lo largo la historia y nos hundieron en la gran crisis, que no es económica sino de Fe, como tan bellisimamente lo relata el Padre Castellani:
“Te han quitado hasta el alpiste,
Pa´ darte la instrucción
Te han quitado el corazón
Y te dan un libro triste”.
Nos robaron la Fe cuando lentamente nos quitaron a Dios del contexto social para ello lo sacaron de la familia, de la escuela, de los claustros universitarios, de la política, de la economía, intentaron, espero que solo lo hayan intentado, sacarla de tu corazón y ladran desesperadamente a cada instante aquel “No queremos que El reine”.
Pero María esta en Luján para darnos, como en un nuevo Belén, a ese Niño Dios para que nazca nuevamente en nuestro corazón, en nuestra familia, en nuestra destruida Patria, para que ella resurgiendo de sus cenizas resplandezca no con la tenue luz del mundo sino con la claridad de aquel que es Luz y Vida y sea en el concierto de las naciones la Argentina que fue y que nunca debió dejar de ser: la Argentina Católica.
A la dulce Madre, hoy en su día le rogamos por esta Patria “en ruinas” para que volviéndonos, los hijos todos de esta Nación, a sus “ojos misericordiosos” encontremos la Luz y el Camino y así resplandezca ante el mundo, no con un resplandor temporal sino con una Fe fecunda.
Hoy, mas que nunca, querido lector, volvamos a Cristo por María, que desde Luján no deja decirnos, junto a Juan Pablo II, «Argentina Levántate y Resplandece bajo la Luz de la Fe»
Resplandece con esa fe en la que nos deben confirmar nuestros Pastores como el Buen Pastor le ha pedido a Pedro «confirma a tus hermanos».
Ellos también, en muchos casos han sido víctimas de esta crisis de fe, sobretodo a través de ese terrible mal que es el Progresismo. Por esto, queridos hermanos, debemos pedirle a María de Luján también la fe para ellos y la docilidad para que sean fieles a esa Fe que Cristo quiso regalarles y así nos puedan confirmar en ella.
Versailles, junto a la Virgen de la Salud,
8 de Mayo de 2003
Fiesta de Nuestra Señora de Luján
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