Junto a la Madre, engrandezca nuestra alma al Señor, anunciando lo Bueno, lo Bello y lo Verdadero, para su mayor Gloria y la salvación de las almas.

Mayolica

Antorchas de Cristo, Luz del mundo

La antorcha es el sostén de aquella luz que marca los senderos y disipa las tinieblas. La luz que es alimentada con el aceite que la hace brillar con mas esplendor.
La antorcha: el cristiano; La Luz: Jesucristo; El aceite: la Oración, la gracia de los Sacramentos, la formación doctrinal y nuestro sacrificio.
Sí, lector amigo, tu y yo estamos llamados a ser antorchas, a llevar en nuestro andar  la Luz de Cristo que disipa las tinieblas y marca los caminos. Esa Luz que hemos recibido el día de nuestro Bautismo y por la voz de nuestros padres y padrinos nos comprometimos a irradiar. Esa luz que en nuestra Confirmación nos comprometimos a defender como Soldados de la Luz.
Esa luz esta siempre en nosotros aunque no la queramos o la intentemos apagar con la arena del pecado, claro que cuando esto ultimo ocurre esta tímidamente encendida, a la espera de nuestra acción. En cambio cuando la Gracia de los Sacramentos, la vida de oración, la formación y el sacrificio se convierten en el aceite que la enardece, con renaciente brillo ilumina nuestra vida y los ambientes en los cuales nos toca peregrinar.
No importa el estado de vida, ni la vocación en la que el Señor nos haya puesto, siempre hemos de ser esta antorcha donde la luz de Cristo brille. San Juan María Vianney, San Francisco Javier, San Juan Bosco, Santa Teresita del Niño Jesús, Santo Domingo Savio, Santa María Gorreti, Santa Gianna Beretta Molla, La Beata Teresa de Calcuta, Beata Laura Vicuña...  y podría seguir la lista con todo el santoral han sido antorchas que brillaron con la luz de Cristo en los distintos ambientes y estados que les ha tocado vivir. Nosotros mismos hemos visto brillar esa luz por medio de personas que aceptaron  en nuestro tiempo este desafío, me permito mencionar a los Sacerdotes Julio Menvielle y Carlos Lojoya del primero estamos celebrando su trigésimo primer cumpleaños de Eternidad y el segundo ha sido el fundador de esta revista, que esta cumpliendo cuatro años de esta segunda etapa y veinte desde el comienzo.
No brillaron por ellos mismos, ni se dejaron tentar en ese brillo que lejos de disipar las tinieblas las profundiza, brillaron por Cristo, en Cristo y para Cristo. Hay que estar muy alerta porque el diablo vuelve a tentarnos con nuestro propio brillo, «Seréis como dioses», dijo a nuestros primeros padres, y vuelve a hacerlo con  nosotros en cada instante de nuestra vida.
Pedimos la Gracia de la fidelidad al amor de Cristo; para ser santas antorchas que con su Luz  iluminen todo a su paso. Lo pedimos para cada uno de nuestros lectores y para nosotros.
Lo pedimos para «El Caballero de Nuestra Señora» para que en la web sea  también antorcha que llevando la Luz de Cristo disipe tanta tiniebla y marque el sendero hacia la Patria Celeste...
Lo pedimos a Nuestra Madre, la Purísima Virgen María, y nos volvemos a poner bajo su amparo:

Bajo tu amparo nos acogemos,
Santa Madre de Dios;
En nuestras necesidades,
No desoigas nuestras suplicas,
Antes bien de todo peligro
Libramos, Virgen Gloriosa y Bendita.
Amen

 

Supla la Gracia la deficiencia de la pluma y nos ayude a continuar siendo antorcha de la Luz Buena, Bella y Verdadera para la mayor Gloria de Dios y la Salvación de las Almas.
 
Marcelo Eduardo Grecco
Versailles, junto a la Virgen De La Salud
4 de Agosto de 2004

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