

Junto a la Madre, engrandezca nuestra alma al Señor, anunciando lo Bueno, lo Bello y lo Verdadero, para su mayor Gloria y la salvación de las almas.

Contemplando la vida de la Beata Laura Vicuña, cuya fiesta es el próximo 22 de Enero, recordamos el primer encuentro de San Juan Bosco con Santo Domingo Savio y cuando este último a raíz de un cartel en la oficina del Santo de los jóvenes, le dijo «hagamos un traje para el Señor, sea usted el sastre, que yo seré la tela».
¿Cuál es la relación entre ambos casos? La santidad de Laura fue posible gracias a la acción de buenos sastres que le enseñaron sin temor a la Verdad, sin miedos a traumatizar o lastimar, como nos hace creer el mundo freudiano de hoy. Ellos le enseñaron cual era la voluntad de Dios con respecto al matrimonio, claro también le enseñaron la infinita Misericordia del Padre y como el Señor atiende las oraciones y sacrificios por los pecadores.
Laura, por la buena catequesis que tuvo, comprendió que su madre estaba en pecado y corría peligro su salvación, ella misma comprobó el sufrimiento que su madre tenia mientras siguiera en el estado de pecado. La misma Laura fue tentada a caer en pecado y con audaz valentía y heroísmo, rechazó la tentación, a pesar de los golpes que recibió por no ceder.
Por la buena catequesis se ofrendo a Cristo en el calvario de su propia cruz, convirtiendo a su vida en bello aroma de incienso que se eleva en oración pidiendo la conversión de su madre. Son realmente conmovedoras las palabras que hemos reproducido en la portada: "Mamá, La Muerte Está Cerca, Yo Misma Se La He Pedido A Jesús. Le He Ofrecido Mi Vida, Para Que Tú Regreses A Él".
A raíz de esto, me preguntaba: ¿Aquellos que tenemos responsabilidades en la catequesis tenemos conciencia de esta función de sastres de Dios? ¿Es nuestra catequesis una clara enseñanza de la voluntad de Dios y de su infinita Misericordia? Ante una realidad social lejana al mandato de Dios del matrimonio indisoluble, de la pureza y de la castidad ¿Tenemos miedo de enseñarla? ¿Tememos aparecer como retrógrados y nos queremos congratular con la sociedad? ¿Nos animan los Pastores a emprender el camino de la santidad?
¿Son las familias escuelas de santidad? ¿Hay en las Parroquias y colegios católicos celo por la Salvación de las almas? ¿Cuál es el fin de los grupos Parroquiales, que sus miembros se sientan bien o que lleguen a ser santos?
Estas preguntas lejos de la critica vacía pretenden llevarnos a una reflexión sobre nuestra misión como miembros del Cuerpo de la Iglesia. También desde este humilde medio tenemos la misión de la Iglesia santificar las almas, por eso nos esmeramos en «Continuar Difundiendo Lo Bello, Lo Bueno Y Lo Verdadero Para Mayor Gloria De Dios Y Salvación De Las Almas»
A la Beata Laura, a sus «sastres»: Las Hijas de María Auxiliadora y su confesor, a Don Bosco, a Santo Domingo Savio y a la mismísima Madre y Auxilio de los Cristianos les pedimos que intercedan ante el Verbo de Dios para que podamos santificarnos santificando almas, que solo resuene en nuestros labios palabras de Verdad y Misericordia y que ellas sean predicadas en todo momento y lugar con la voz y la vida.
Revista
“El Caballero de Nuestra Señora”
Versailles, junto a la Virgen de la Salud
15 de Enero de 2005
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