Junto a la Madre, engrandezca nuestra alma al Señor, anunciando lo Bueno, lo Bello y lo Verdadero, para su mayor Gloria y la salvación de las almas.

Mayolica

Reflexiones Sobre El Momento Actual

"Difundir lo Bello, lo Bueno y lo Verdadero" es el legado recibido del Padre Lojoya y el compromiso asumido al momento de iniciar este apostolado, cuyo perfil es eminentemente religioso y no pretende inmiscuirse en otras áreas. Sin embargo, el acontecer nos ha encontrado escribiendo  sobre algunos aspectos que pueden confundirse, pero que en definitiva son eminentemente religiosos.

El Señor nos manda en el cuarto mandamiento a amar la Patria, tierra de nuestros padres, lugar donde están sentadas nuestras bases y tradiciones. Nuestra Patria, Argentina, tiene sus raíces cimentadas en la fe Católica Apostólica y Romana, gracias a la acción de la Madre Patria, España. Fue ella que al dejarnos el rasgo de hispanidad nos lego la Fe. Como buena madre que enseña a su hijo desde los primeros años el catecismo nos dejo el amor a Cristo y a su Iglesia como legado mas preciado.

Al hablar a Roosevelt de la América hispana y del perfil invasor de los EE.UU., Ruben Dario dice con claridad: "Y, pues contáis con todo, falta una cosa: ¡Dios!".  Por ello no nos es extraño, entonces, que hayan promovido desde los grandes centros internacionales del poder el avance de las sectas, la ridicularizacion de la fe católica, el ataque al orden natural, la perversión en pensamiento (basta asomarse a los escaparates de las librerías) y en vida moral de la juventud. Todo esto con único fin: sacar a Dios de la sociedad hispanoamericana.

En este orden, o para mejor decir, en este desorden de cosas la voz de algunos hijos (los más representativos o los de mayor prensa) de la Iglesia se levantaba tímidamente, vacilante y de alguna manera con una clara renuncia al siempre vigente mandato de "instaurar el Reinado de Cristo" en las almas y en la sociedad. Pero hace unos días la voz clara y valiente no vaciló en hablar contra la promoción de la cultura de la muerte, contra la corrupción de nuestros jóvenes a manos de sus grandes promotores, serviles de los capitales extranjeros y del mismísimo demonio. Merece, pues, nuestra atención y los detractores una respuesta sólida desde la Fe.

Es el ateísmo militante, es el ataque al orden natural, es el despotismo nuestro enemigo y como tal debemos combatirlo con "las armas que nos dan -como dice Castellani - pues el vencer de rufián a Dios no es cosa que cuadre".  Nuestras  armas son la Santidad, el heroísmo y el martirio de la palabra, de la obra y de la sangre si fuera menester.

Monseñor Baseotto, como Cristo, no quiere "vencer de rufián" (como sí quiere hacerlo el ateísmo militante y la ignorancia gobernante) pero no puede, porque su deber de Bautizado y de Pastor se lo exigen, callar la verdad. A él ya le ha llegado la gracia del martirio, en el silencio cómplice, en la mentira y la difamación. A nosotros, hijos de la Iglesia, el compromiso de la lucha y del combate.

Son horas difíciles, horas que necesitan nuestra respuesta clara y valiente. La primera, el apoyo sin vacilaciones al buen Pastor que hablo con claridad y a todos aquellos que lo hagan, de igual manera. Es, luego, imprescindible el propio testimonio en el ambiente de trabajo, en la escuela y en la facultad hablando con claridad y siguiendo sin miramientos las palabras del Pontífice cuando nos dice: "No tengan miedo". El miedo paraliza y hoy nos quieren neutralizar tildando de cavernícolas, nazis, etc.,etc., etc. La tiranía de la modernidad no quiere dejarnos hablar, porque cuando la verdad se presenta con claridad, el error y la mentira muestran su miseria. Cuando alumbra la verdadera luz de Cristo hasta los peores defectos saltan a la vista.

Quienes engendran el odio y no temen a Dios a pesar de creer en el infierno pretenden con sus atropellos hacernos callar, y no podemos porque la Palabra de Cristo nos quema y necesitamos anunciarla y debemos hacerlo siguiendo el mandato de la Iglesia cuando nos llama a optar «preferencialmente por los más pobres», que son los débiles, los mas indefensos. Por eso la prioridad son los jóvenes y los niños, y por sobretodo aquellos que están condenados a muerte por la tiranía del aborto.

¡Es tiempo de redención! Contemplamos en esta Semana Mayor al Verbo que se ha Encarnado en las Purisimas entrañas de la Virgen para redimirnos, haciéndose igual a nosotros en todo menos en el pecado y cargando sobre Sí nuestra muerte, y muerte de Cruz. Contemplamos el Misterio de la Redención en Cristo crucificado. Crucificado en sus ministros, en su Evangelio rechazado, en su Iglesia sufriente, en nuestra patria herida de muerte. Él murió por nosotros y para redimirnos.

Uniéndonos a Él nos toca a nosotros redimir con nuestra cruz y con nuestra sangre, de ser necesario, a esta querida Patria. Pidámosle, entonces, al Crucificado y a la Virgen de los Dolores la gracia de la fidelidad, que podamos imitar a los que hace 50 años sufrieron el exilio, la cárcel, la persecución a causa de Cristo y de su Iglesia y en comunión con ellos oremos cantando:

"Salva al Pueblo Argentino,
Escucha su clamor.
Salva al Pueblo Argentino,
Sagrado Corazón".

 

Una vez mas supla la Gracia la deficiencia de la pluma.

 

Marcelo Eduardo Grecco
Versailles, junto a la Virgen de la Salud
22 de Marzo de 2003
Martes Santo

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