

Junto a la Madre, engrandezca nuestra alma al Señor, anunciando lo Bueno, lo Bello y lo Verdadero, para su mayor Gloria y la salvación de las almas.

Estamos por celebrar la fiesta de San Pedro y San Pablo, fiesta que representa para los católicos signo de «unidad y catolicidad», en el decir del Santo Padre. Fiesta en que toda la grey católica se une al Pastor que Dios ha querido poner en este tiempo para que gobierne y rija los destinos de su Iglesia.
Es pues esta fiesta ocasión propicia, para que renovemos esta adhesión a la Cátedra de San Pedro y el compromiso de hacer conocer su palabra.
«El Caballero de Nuestra Señora», fiel a las enseñanzas que el Padre Lojoya nos dejará, quiere renovar su adhesión a la Cátedra de Pedro, estar allí junto al Papa, hoy Benedicto XVI. Quiere renovar también el compromiso de hacer conocer su palabra y de promover, desde sus humildes paginas, la oración permanente por el Papa y por la Iglesia. Esta adhesión no quiere ser declarativa de un momento y de un editorial. Ustedes lectores saben mejor que nadie que lo hemos manifestado cada vez que tuvimos oportunidad en estos, casi cinco años de esta segunda época.
Hoy mas que nunca debemos adherir al Magisterio Petrino y dar testimonio de nuestra fe en todos los ambientes. Necesitamos comprometernos realmente con Cristo y con la Iglesia y promover entonces el reinado de Cristo en todos los ambientes.
Nuestra sociedad ha negado a Cristo y al negarlo se niega a si misma, pues el «misterio del hombre -como afirma el Concilio- solo se resuelve a la luz del Verbo Encarnado». Al negar la presencia de Cristo en la historia se niega la cristiandad y se promueve el relativismo que ha afectado todos los ámbitos de la sociedad, incluso dentro mismo del seno de la Iglesia.
Para evitar ser parte de este relativismo y de dejarnos llevar por los distintos vientos que corren, es necesario tener una fe clara, de acuerdo con el Magisterio de la Iglesia. El ámbito de la moral muchas veces encuentra de manera mas clara esta antinomia entre la Fe de la Iglesia y el vivir de cada día, muchisimas veces caemos en este relativismo moral que como una gran dictadura se nos pretende imponer y que promueve la «cultura de la muerte».
Ha dicho bien el Cardenal Ratzinger en la Misa pro elección del Papa que el «tener una fe clara, según el Credo de la Iglesia, es etiquetado con frecuencia como fundamentalismo». Y este etiquetamiento surge muchas veces en ámbitos religiosos y desde algunos que han sido llamados por Cristo para guiar el rebaño. Pero no puede asustarnos este etiquetamiento cuando estamos unidos al Magisterio de la Iglesia. Realmente uno, que tiene mucho camino por recorrer, experimenta una profunda alegría cuando penetra en el estudio atento del Magisterio y descubre que no hay antinomias entre lo que siempre, gracias a la buena formación, ha afirmado y el Magisterio enseñado por la Iglesia.
Debemos pedirle a estos Santos Apóstoles pilares de la Iglesia por los Pastores y por todos aquellos que tenemos la responsabilidad de la catequesis, sea en la Parroquia, en los medios, en la escuela, o en el hogar que no nos alejemos de la enseñanza de la Iglesia que a lo largo de la historia y por la acción de los Papas ha llevado la luz para todos los temas que hacen a la vida en este destierro.
Oremos por nuestro Papa y por toda la Iglesia para que unidos a él caminemos por los senderos de Cristo.
«El Caballero de Nuestra Señora»
Versailles, junto a la Virgen de la Salud,
28 de Junio de 2005
Diseñado por www.presentesyrecuerdos.com - Desarrollado por www.ledatasistemas.com.ar