Junto a la Madre, engrandezca nuestra alma al Señor, anunciando lo Bueno, lo Bello y lo Verdadero, para su mayor Gloria y la salvación de las almas.

Mayolica

«Madre Enséñanos A Defender La Vida»

«Madre enséñanos a defender la vida», es el lema con el que peregrinaron los jóvenes de la Arquidiócesis de Buenos Aires al Santuario de Lujan.

Cristo vino a darnos la Vida, en su Cruz y nos ha llamado a Ella. Por eso la que los cristianos debemos defender: la sobrenatural, la vida de la Gracia a la que todos fuimos llamados y a la que Cristo con su Pasión y Resurrección nos permitió volver.

Los jóvenes y niños están, antes que cualquier otra marginación, marginados de esta Gracia, son muchos las piedras que se les ponen en el camino hacia la vida de la Gracia: la promiscuidad sexual, el relativismo filosófico, el odio propulsado desde diversos campos, el individualismo extremo, la masificación, el culto  diabólico en la música y en la moda, la ausencia de limites y la defensa abierta de la anarquía social, la vida fácil y la ambición desmedida, la ignorancia religiosa y el vaciamiento de la fe desde la catequesis y la liturgia.

Todos estos males que afectan a nuestra sociedad actual ponen en peligro la Vida de la Gracia de nuestros jóvenes y niños. Claramente, advirtió Cristo, sobre la gravedad de estos males  y la terrible responsabilidad de aquellos que se interpongan en este camino de Salvación. La frase la recordamos muy bien los Argentinos, un santo Obispo tuvo la valentía de recordársela a un Ministro de nuestro país. Claro que somos muchos lo que no nos queremos hacer cargo de la terrible realidad que es ser «piedra de escándalo» de nuestros niños y jóvenes.

Cada vez que un padre, un maestro, un pastor, un catequista, un dirigente o todo aquel que tenga responsabilidades sobre otros, no corrijan, al joven que yerra; tenga miedo de enfrentarse a lo propuesto por la mas media y para no ir al choque acepte lo inaceptable, haga, aunque más no sea, un pequeño guiño a la «cultura de la muerte»; cuando no sea capaz de enseñar con claridad el Magisterio de la Iglesia; cuando vaciemos los contenidos catequisticos; cuando reivindiquemos el odio y a los que sembraron la muerte, proponiéndolos como modelos de santidad y martirio y solo han contribuido a la guerra apátrida que llevaron a muchos jóvenes a la muerte; cuando nos callemos ante la blasfemia; cuando no nos enfrentemos al satanismo; cuando permitamos indiscriminadamente los tatuajes y los aritos en cada parte del cuerpo como parte de una cultura distinta a la Cristiana y al cuidado del cuerpo que Dios nos ha dado; cuando  propugnamos el pecado, ya sea permitiéndolo en nuestros hogares o cuando nos hacemos eco de la falsa cultura del «cuidado» haciéndonos cómplices al entregarles preservativos; cuando nos hacemos eco de la muerte de los niños no nacidos y aceptamos para no quedar mal el aborto en algunas de sus formas, abierta o encubiertas; cuando negamos la Doctrina Social de la Iglesia o la deformamos enviciándola con el veneno de la ideología marxista o de la liberal, unidas en la concepción materialista del hombre; en definitiva cuando negamos a Cristo Rey, y negamos la cristiandad, ante los jóvenes somos piedras en el camino de Salvación y por tanto les negamos la Vida.

Cuando todo esto hacemos nos estamos oponiendo a la Vida, a la verdadera, a la sobrenatural, nos estamos poniendo como piedras en el camino de salvación de nuestros jóvenes.

Por eso hoy al volver nuestra mirada a la Virgen de Lujan, a Nuestra Señora y Madre de los jóvenes y de los niños le pedimos que podamos ser, a su ejemplo, defensores de la Vida. De esa que su Hijo nos devolvió en el Calvario Doloroso donde ella estuvo de pie pariéndonos, con dolor, como sus hijos.

Supla la Gracia la deficiencia de la pluma.
 
Marcelo Eduardo Grecco
Versailles, junto a la Virgen de la Salud, 2 d eOctubre de 2005

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