Junto a la Madre, engrandezca nuestra alma al Señor, anunciando lo Bueno, lo Bello y lo Verdadero, para su mayor Gloria y la salvación de las almas.

Mayolica

Novena a la Virgen de la Salud

Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos, Señor Dios nuestro.
Ofrecimiento de la Novena:

Acepta, dulcísima María, Salud de los enfermos, los obsequios y alabanzas que te tributamos durante esta novena que ofrecemos, a mayor gloria de Dios y honra tuya.

Dígnate recibirlos, María querida, en prueba de nuestro amor y devoción.  En retornos de estas muestras de filial afecto, mira con esos tus ojos de compasión y dulzura a tus hijos más queridos, los enfermos, a fin de que al influjo de tu mirada, revivan en cuerpo y alma, y te alaben y bendigan en unión nuestra, en todos los instantes de su vida.

Así Sea.

 

Saludamos con Tres Avemarías a Nuestra Señora de la Salud, diciendo:

 

Te saludamos, Virgen Santísima de la Salud, y por las gracias y privilegios con que te ha enriquecido como a hija, el Eterno Padre, te suplicamos nos obtengas y conserves la salud del cuerpo.

Dios te salve, María…

 

Te saludamos, Virgen Santísima de la Salud, y por la bondad y misericordia con que te ha adornado como a Madre, Jesucristo, tu Hijo, te suplicamos defiendas la salud del alma.

Dios te salve, María…

 

Te saludamos, Virgen Santísima de la Salud, y por los dones y virtudes con que te ha embellecido como a Esposa, el Espíritu Santo, te suplicamos nos asistas en los instantes de nuestra agonía.

Dios te salve, María…

 

ORACION FINAL

 

Gloriosa Virgen María, a quien honramos con la advocación consoladora de Salud de los enfermos antes de separarnos en este día, permite que nos acerquemos a Vos y con todo el fervor de nuestro espíritu digamos:

Dios te salve, criatura bellísima, elegida por el Eterno para ser Reina de todo lo creado; Reina piadosísima que te complaces en manifestar el poder de tu cetro con tesoros inagotables de ternura, por lo cual también te llamamos Madre de Misericordia; Madre que al llevar en tus entrañas virginales al autor de todo bien, fuiste constituída vida de nuestras almas, dulzura en el dolor y esperanza en el desconsuelo. Animado con estos títulos de compasión y benevolencia, nosotros pobres desterrados hijos de Eva, recurrimos a Vos, pidiendo a voces, piedad y clemencia por los que gimen y lloran en este valle de lágrimas.

Mira, dulcísimo Virgen María, que son los enfermos los hijos más queridos de tu corazón. Ea pues, Señora abogada nuestra, cúbrelos con las alas de tu bondad; vuelve hacia ellos tus ojos misericordiosos y sea tu mirada alivio para los que sufre, sostén para los que desfallecen, esperanza para los que dudan. Sí, Virgen Santísima, sé para todos Salud. Y en aquel trance terrible, en los momentos decisivos de la agonía, cuando el alma se encuentra en las agonías de la muerte, cuando lucha con nuestro enemigo para arrebatarnos el mejor tesoro de nuestro ser, entonces, oh Madre, acude presurosa, y muéstranos propicia a Jesucristo, fruto bendito de tus entrañas, para que su mirada de benignidad aliente nuestro espíritu, a fin de que salga triunfante de este mundo, para cantar en la gloria tus eternas alabanzas. Oh Clementísima, oh piadosa, oh Dulce Virgen María.

Así sea.

 

Tres Glorias

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