Junto a la Madre, engrandezca nuestra alma al Señor, anunciando lo Bueno, lo Bello y lo Verdadero, para su mayor Gloria y la salvación de las almas.

Mayolica

Día Del Niño Por Nacer, Una Respuesta A Los Retos Actuales

Al examinar los retos actuales que la carta apostólica Novo Millennio Ineunte destaca, no podemos dejar de notar que éstos están insertos en el capítulo en que se nos pide “Ser testigos del amor” y que las respuestas a los retos actuales tienen como antecedente inmediato el “Apostar por la caridad”.

Una caridad que debe proyectarnos “hacia la práctica de un amor activo y concreto” en una hora nueva que exige replanteos para hacer operativa la caridad, que demanda “imaginación de la caridad”.

No se trata de introducir la caridad, porque como el documento expresa existe una tradición de caridad que ya ha tenido muchísimas manifestaciones en los dos milenios pasados”. Pero también aclara que si la primera caridad sigue siendo el anuncio del Evangelio es hoy mucho más urgente corroborar la “caridad de las palabras” con la “caridad de las obras”.

Los retos actuales

Si bien la carta apostólica menciona algunas otras cuestiones -a las que fácilmente se podría vincular con la promoción y defensa de la vida-, es en ésta en la que, explícitamente, centra sus recomendaciones. Puntualiza con relación a los “por nacer”: el ataque a la vida humana en su inicio y la incidencia de las nuevas potencialidades de la ciencia que ignora las exigencias fundamentales de la ética.

Esto se podría ilustrar mencionando muchas y variadas formas de aborto. Pero en nuestro país, gracias a Dios, el quirúrgico está aún penalizado, excepto cuando se hace para salvar la vida de la madre o cuando el embarazo proviene de una violación o de un atentado al pudor cometido sobre mujer idiota o demente. Se realizan en cambio, legalmente, abortos tempranos, que impiden la anidación del óvulo fecundado en el útero. Tal el mecanismo de acción de los DIUs y de la mal llamada “anticoncepción de emergencia” o “píldora del día después”, ambos se distribuyen hoy, gratuitamente, incluso a menores, merced a las leyes de salud reproductiva.  

Además de las situaciones donde el aborto es el fin buscado de modo directo, existen múltiples casos en que éste es la consecuencia ineludible de la aplicación de distintas formas de procreación artificial, que incrementan de modo notable las cifras de abortos tempranos. Es el caso del descarte de embriones que realizan quienes fecundan in vitro. Son los que podría llegar a ocasionar el proyecto genoma humano -consistente en descifrar el código genético que se encuentra inscrito en el ADN, de tal manera que sea posible establecer una suerte de "mapa " genético-, que entre otras cosas facilitaría la selección de individuos en base a las características físicas. O los que se originan con la clonación si ésta produce y utiliza embriones para curar patologías y enfermedades que hasta ahora son incurables.

Una cultura fragmentaria, que acumula conocimientos científicos que no están ordenados por la recta razón conduce, inevitablemente, a situaciones aberrantes.
En el campo de la bioética, lamentablemente, la experiencia muestra cómo los progresos científicos, en el marco del relativismo moral imperante, se terminan transformando en nuevas herramientas para la destrucción del hombre.

 

Participación del laicado en la defensa de la vida

Al hablar de los retos actuales destaca el Santo Padre, en el documento citado, la violación al orden natural que importan y la consecuente necesidad de la participación del laicado en la defensa de éste. Remarcando que, para que el testimonio cristiano sea eficaz, es importante aclarar que no se trata de cuestiones de fe sino de orden natural.

¿Eso significa que no le compete al cristiano la defensa de estos temas? ¿Debemos permanecer impasibles esperando que lo hagan los no creyentes?

Todo lo contrario, el cristiano debe ser conciente de que su visión trascendente, imbuyendo todas y cada una de las realidades temporales, es el único reaseguro posible del respeto por el orden natural. De allí, justamente, la urgencia de su participación.

No obstante, por su actitud frente a la promoción y defensa de la vida humana, podemos distinguir, entre otras, las siguientes tres clases de católicos:

* Los que actúan sin estar formados, los opinólogos. A la acción sin previa formación es preferible la inacción. Nada más temible que el coraje sin lucidez.
* Los lúcidos, bien formados pero desinformados. Son los que bien reaccionarían cuando se está por sancionar una ley inicua, pero no lo hacen porque no saben lo que está sucediendo. Los del “lo que pasa es que yo no me enteré”, los que esperan que les toquen el timbre para contarle las novedades.
* Los formados e informados que se dejan vencer por la comodidad y no dan testimonio; o que, evidenciando falta de confianza en la Providencia, hacen especulaciones mezquinas sobre los resultados que a su acción se seguirían. Los amigos del “pero qué barbaridad”. A estos últimos, sobre todo, creo que apunta la carta apostólica cuando dice:Se debe rechazar la tentación de una espiritualidad oculta e individualista, que poco tiene que ver con las exigencias de la caridad”.

 

Día del Niño por Nacer

En el 99 se instituyó en nuestro país el Día del Niño por Nacer, la fecha no es casual, el mismo decreto que lo establece destaca que coincide con la Anunciación del ángel a la Ssma. Virgen, ¡con la Encarnación de nuestro divino Rey!

Como era de esperar, el decreto despertó la furia de los abortistas que intentaron desde derogarlo hasta sepultarlo en el olvido. Está en nosotros no permitir que aborten la fecha.

Es un día emblemático, una ocasión privilegiada para renovar nuestro entusiasmo en la lucha por la defensa de la vida. No harán falta grandes hazañas, bastará el propósito de mantenernos mejor informados y actuar en consecuencia, alcanzará con el consejo que le podamos dar al adolescente confundido que tenemos cerca, con lo que podamos transmitir desde la cátedra o con pedir una misa por los no-nacidos en la parroquia del barrio este 25 de marzo.

El enemigo tiene sus fechas y sus banderas, ésta debería ser, al menos, una de las nuestras. 

Finalmente, en la carta apostólica citada, para el nuevo milenio se nos pidió ser testigos del amor. ¿Lo habremos olvidado ya, aún en el alba? Sabemos que suena casi quimérico en esta Patria transida por el dolor y habitada por el descontento, donde la crisis económica parece haber acorralado hasta los ideales. Pero no podemos ceder nosotros, los que sabemos que el Amor en la Cruz ha vencido al mundo.

Mónica del Río

El caballero de Nuestra Señora, marzo 2002

Diseñado por www.presentesyrecuerdos.com - Desarrollado por www.ledatasistemas.com.ar